Hace 60 años hundieron una iglesia de mil años en un embalse de Barcelona. Solo la sequía la ha devuelto a la superficie
El pantano de Sau , en la comarca de Osona (Barcelona), tiene sorpresa: cuando la sequía golpea bajando el nivel del embalse lo suficiente, deja al descubierto un soberbio campanario de piedra que lleva sumergido desde 1962. La torre pertenece a Sant Romà de Sau, una iglesia románica del siglo XI que el franquismo hundió ( normalmente hasta los 23 metros de profundidad ) para abastecer de agua a Barcelona De hecho, durante la acuciante crisis de 2023 la sequía la dejó completamente en tierra, ta
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El pantano de Sau , en la comarca de Osona (Barcelona), tiene sorpresa: cuando la sequía golpea bajando el nivel del embalse lo suficiente, deja al descubierto un soberbio campanario de piedra que lleva sumergido desde 1962. La torre pertenece a Sant Romà de Sau, una iglesia románica del siglo XI que el franquismo hundió ( normalmente hasta los 23 metros de profundidad ) para abastecer de agua a Barcelona De hecho, durante la acuciante crisis de 2023 la sequía la dejó completamente en tierra, ta
- El pantano de Sau, en la comarca de Osona (Barcelona), tiene sorpresa: cuando la sequía golpea bajando el nivel del embalse lo suficiente...
- Más concretamente, la iglesia de Sant Romà de Sau es de estilo románico lombardo y fue consagrada en el año 1061
- La construcción del embalse se enmarca precisamente dentro de esos años, si bien el proyecto original se remonta a 1931 y las obras no empezaron hasta 1942
- En cualquier caso, la iglesia de Sant Romà de Sau es un claro ejemplo del "patrimonio sumergido", una categoría en la que la arqueología y el derecho cultural llevan décadas tratando de regular sin demasiado éxito
El pantano de Sau, en la comarca de Osona (Barcelona), tiene sorpresa: cuando la sequía golpea bajando el nivel del embalse lo suficiente, deja al descubierto un soberbio campanario de piedra que lleva sumergido desde 1962. La torre pertenece a Sant Romà de Sau, una iglesia románica del siglo XI que el franquismo hundió (normalmente hasta los 23 metros de profundidad) para abastecer de agua a Barcelona De hecho, durante la acuciante crisis de 2023 la sequía la dejó completamente en tierra, tal y como fotografió la NASA desde el espacio, Que tenga más de mil años y siga en pie incluso pese a vivir sumergida es meritorio, pero es que además es la iglesia más antigua del mundo que se conserva en pie dentro del agua según el Official World Record. Érase una iglesia (y un pueblo) sumergidos en un pantano.
Más concretamente, la iglesia de Sant Romà de Sau es de estilo románico lombardo y fue consagrada en el año 1061. Originalmente se construyó con una sola nave orientada de levante a poniente y con un campanario de planta cuadrada de tres pisos adosado, precisamente la que se deja ver cuando hay sequía. La iglesia que normalmente está sumergida a 23 metros de profundidad no es exactamente la original: ha ido acumulando intervenciones, como una reforma y ampliación tras los destrozos de un terremoto o una remodelación en el siglo XIX, cuando el ábside fue demolido y cambiaron la orientación del templo.
El campanario es el vestigio de lo que antes estuvo allí: la iglesia de un pueblo que también quedó sumergido. El asentamiento de Sant Romà data de 917. Antes de que el nivel del agua subiera inundándolo todo, allí vivían 300 habitantes a mediados del siglo XX que se dedicaban a la agricultura, ganadería y la explotación forestal.
La de Sant Romà es otra historia más de pueblos sumergidos tras la ejecución del proyecto hidráulico, que conllevó la expropiación de viviendas y explotaciones agropecuarias, sus habitantes tuvieron que abandonar su hogar sin tomar parte en el asunto ni recibir reparación. Contexto. El agua que llega a la capital catalana proviene principalmente de los ríos Ter y Llobregat a través de una red de embalses.
En el caso del Ter, concretamente de los pantanos de Sau y los de Susqueda y Pasteral. El área metropolitana de Barcelona sufrió un importante crecimiento demográfico durante el desarrollo franquista, por lo que las infraestructuras no daban más de sí. La construcción del embalse se enmarca precisamente dentro de esos años, si bien el proyecto original se remonta a 1931 y las obras no empezaron hasta 1942.
Como explica el profesor y director del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Compostela Daniel Lanero a Newtral.es, lo que hizo el franquismo fue "dar continuidad a la política hidráulica que se había puesto en práctica desde finales del siglo XIX". Beatriz García, profesora de historia contemporánea en la Universidad de León, explica las dos bases de esa política de gestión de los recursos hídricos: el plan general de canales de riego y pantanos de 1902 y el plan nacional de obras hidráulicas aprobado en la Segunda República. Por qué es importante.
Que esta iglesia bata récords de conservación en unas condiciones tan complicadas no significa que sea eterna: en 1999 ya tuvo que ser restaurada tras décadas bajo el agua por la debilidad de su estructura. En cualquier caso, la iglesia de Sant Romà de Sau es un claro ejemplo del "patrimonio sumergido", una categoría en la que la arqueología y el derecho cultural llevan décadas tratando de regular sin demasiado éxito. El hundimiento de Sant Romà y su iglesia no es un caso aislado sino una práctica habitual del franquismo: la construcción de embalses durante la dictadura supuso el desplazamiento de decenas de miles de personas de sus pueblos en un proceso traumático de desplazamientos forzosos de lugares arraigados para su población.
Solo en el estado español hay cerca de 500 pueblos que el agua se tragó por la construcción de presas y embalses. Portada | joan ggk y Quico Llach
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