El reloj de la evolución humana se rompe: ya usábamos el fuego 800.000 años antes de lo que pensábamos
El dominio del fuego es , sin duda, el mayor punto de inflexión en la historia tecnológica y evolutiva de nuestro linaje. Nos dio calor, ahuyentó a los depredadores y, al permitirnos cocinar los alimentos, disparó el desarrollo de nuestros cerebros y también de nuestras propias vidas. Hasta ahora, el consenso científico situaba las evidencias más sólidas de su uso temprano en torno al millón de años, aunque ya no es así. Un nuevo estudio. Un nuevo estudio publicado en PLOS ONE nos desplaza a la
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El dominio del fuego es , sin duda, el mayor punto de inflexión en la historia tecnológica y evolutiva de nuestro linaje. Nos dio calor, ahuyentó a los depredadores y, al permitirnos cocinar los alimentos, disparó el desarrollo de nuestros cerebros y también de nuestras propias vidas. Hasta ahora, el consenso científico situaba las evidencias más sólidas de su uso temprano en torno al millón de años, aunque ya no es así. Un nuevo estudio. Un nuevo estudio publicado en PLOS ONE nos desplaza a la
- Un nuevo estudio publicado en PLOS ONE nos desplaza a la cueva de Wonderwerk, en la provincia septentrional del Cabo, en Sudáfrica
- Este yacimiento ya era un "viejo conocido" para los paleoantropólogos, puesto que en 2012 un equipo demostró la existencia de fuego in situ en el estrato 10 de la cueva, datado en aproximadamente un millón de años
- El nuevo estudio ha descendido un escalón más en el tiempo, concretamente al estrato 11 de la misma cueva y allí han encontrado huesos quemados con una antigüedad que oscila entre los 1,07 y los 1,79 millones de años
- Si el fuego en el estrato 11 no se había confirmado hasta ahora es por lo increíblemente difícil que resulta distinguir un hueso quemado hace casi dos millones de años de un hueso fosilizado que ha sufrido alteraciones...
El dominio del fuego es, sin duda, el mayor punto de inflexión en la historia tecnológica y evolutiva de nuestro linaje. Nos dio calor, ahuyentó a los depredadores y, al permitirnos cocinar los alimentos, disparó el desarrollo de nuestros cerebros y también de nuestras propias vidas. Hasta ahora, el consenso científico situaba las evidencias más sólidas de su uso temprano en torno al millón de años, aunque ya no es así.
Un nuevo estudio. Un nuevo estudio publicado en PLOS ONE nos desplaza a la cueva de Wonderwerk, en la provincia septentrional del Cabo, en Sudáfrica. Este yacimiento ya era un "viejo conocido" para los paleoantropólogos, puesto que en 2012 un equipo demostró la existencia de fuego in situ en el estrato 10 de la cueva, datado en aproximadamente un millón de años.
Y esto es importante porque a partir de aquí se creó el consenso de cuándo los humanos descubrieron el fuego. Pero la historia no terminaba ahí. El nuevo estudio ha descendido un escalón más en el tiempo, concretamente al estrato 11 de la misma cueva y allí han encontrado huesos quemados con una antigüedad que oscila entre los 1,07 y los 1,79 millones de años.
Y es vital. La ubicación de los restos es vital, puesto que se encontraron a 30 metros de profundidad en el interior de la caverna. Esto descarta por completo que las marcas de fuego sean producto de un incendio forestal fortuito o de la caída de un rayo, sino que alguien tuvo que llevar esas llamas hasta allí después de aprender a controlar el fuego.
Un nuevo debate. Las pruebas que nos apuntan a que nuestros pasados sabían hacer fuego son mucho más tardías, puesto que en yacimientos como Gesher Benot Ya'aqov en Israel ya se muestra un control total de la tecnología. Lo que plantea este nuevo hallazgo es si estos Homo erectus tempranos no sabían encender el fuego desde cero.
Lo que se propone es que en su lugar eran "ladrones" de la naturaleza, ya que aprovechaban incendios naturales provocados por rayos o volcanes, recolectaban las brasas y las transportaban al interior de la cueva para mantenerlas vivas el mayor tiempo posible. Una técnica que aunque parece simple, conlleva una gran complejidad cognitiva y social. La tecnología.
Si el fuego en el estrato 11 no se había confirmado hasta ahora es por lo increíblemente difícil que resulta distinguir un hueso quemado hace casi dos millones de años de un hueso fosilizado que ha sufrido alteraciones químicas. Y no es para menos, puesto que con el paso de los milenios, procesos diagenéticos como la fluoridación o la acumulación de manganeso pueden oscurecer los fósiles, dándoles un falso aspecto de haber sido carbonizados. Pero ahora contamos con herramientas muy importantes, como las técnicas de luminiscencia combinadas con espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier, que permiten revelar los secretos químicos a nivel molecular.
Un nuevo paradigma. Los expertos que han opinado sobre este estudio a través del Science Media Centre España como por ejemplo Joaquín Panera o investigadores especializados en el fuego como Aitor Burguet-Coca coinciden en calificar de "innovador" el protocolo metodológico, destacando que abre la puerta a reevaluar enormes colecciones de fósiles en otros yacimientos, como Koobi Fora en Kenia, donde hay señales ambiguas de fuego hace 1,5 millones de años.
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