Cáncer de mama: qué pasa con el cuerpo, la sexualidad y las emociones después del diagnóstico
La ginecóloga Florencia Salort, la psicóloga Florencia Martínez y la mastóloga María Dolores Mansilla analizaron los desafíos del cáncer de mama.
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La ginecóloga Florencia Salort, la psicóloga Florencia Martínez y la mastóloga María Dolores Mansilla analizaron los desafíos del cáncer de mama.
- En el marco de MDZ En Diálogo, edición Octubre Rosa, tres especialistas se reunieron para abordar la prevención, la detección temprana y el impacto del cáncer de mama en la vida de las mujeres
- Planteamos que, entre los 25 y los 30 años, una mujer se siente con su médico de cabecera, con su ginecóloga o con su mastóloga y le pregunte: "Por mis antecedentes personales...
- Eso significa que todas estamos expuestas. —Normalmente se suele asociar el cáncer de mama con lo hereditario. —Florencia Salort: Claro, siempre se dice: "Mi abuela, mi tía"
- A veces se indica una ecografía "por las dudas" a una chica de 23 años y después queda atrapada en controles todos los años o incluso cada seis meses. —Florencia Salort: Totalmente
En el marco de MDZ En Diálogo, edición Octubre Rosa, tres especialistas se reunieron para abordar la prevención, la detección temprana y el impacto del cáncer de mama en la vida de las mujeres. Durante el encuentro, destacaron la importancia de los controles médicos, el acompañamiento emocional y una atención que contemple todas las dimensiones de la salud. La mesa estuvo integrada por la Dra. Florencia Salort, médica ginecóloga, sexóloga, docente del Hospital Italiano de Buenos Aires y comunicadora en salud; la Lic. Florencia Martínez, psicóloga especializada en psicooncología, cuidados paliativos, duelo y psicología hospitalaria; y la Dra. María Dolores Mansilla Figueroa, cirujana mastóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM) e integrante de la Unidad de Mama del Instituto de Oncología Ángel Roffo.
Mirá la entrevista completa Durante la conversación, las profesionales analizaron los avances en el diagnóstico y los tratamientos, los mitos que todavía circulan sobre la enfermedad y las dificultades que enfrentan muchas mujeres para acceder a los estudios de control. También advirtieron sobre la necesidad de individualizar las recomendaciones médicas y evitar tanto la falta de controles como la realización de estudios innecesarios. Además, las especialistas profundizaron en las consecuencias emocionales del diagnóstico, los cambios en la relación con el propio cuerpo, la sexualidad y los procesos de adaptación que pueden atravesar las pacientes.
En ese sentido, coincidieron en la importancia de fortalecer el diálogo entre profesionales y pacientes, promover decisiones compartidas y comprender que el abordaje del cáncer de mama no termina en el tratamiento de la enfermedad. La importancia de la detección temprana del cáncer de mama y los desafíos en Argentina —Para comenzar, Dolores, ¿podés contarnos qué es el cáncer de mama y cómo surge? —María Dolores Mansilla: El cáncer de mama es un crecimiento descontrolado de las células mamarias que forman un tumor. Ese tumor puede quedarse regionalmente en la mama o, lamentablemente, migrar hacia otros sitios del cuerpo.
Por eso es tan importante la identificación y la detección temprana del cáncer para poder curarlo, que es nuestro objetivo. Idealmente, buscamos la prevención, pero lamentablemente prevenir el cáncer de mama es difícil. Simplemente, el hecho de ser mujer y cumplir años nos pone en riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Por eso todas debemos cuidarnos. Y, si vamos a desarrollar ese cáncer de mama, detectarlo tempranamente va a hacer que, en la mayoría de las oportunidades, podamos curarlo. Así que trabajamos fuertemente para prevenirlo, si es posible, y, si no, para detectarlo tempranamente. —¿Qué cambió en la forma de prevenir, diagnosticar y acompañar a una mujer en los últimos años? —María Dolores Mansilla: Es espectacular el crecimiento.
Creo que todas vamos a coincidir en eso. Conocemos cada vez más sobre la biología tumoral, sobre la biología del cáncer, aunque todavía nos falta mucho por conocer. Hemos avanzado muchísimo en los tratamientos, en la detección temprana a través de las imágenes y también en la educación de las mujeres.
Creo que hoy las mujeres son más conscientes de que tenemos mamas, de que debemos cuidarnos, conocerlas y empezar a dialogar más sobre esto. Antes era un poco un tabú hablar de que, lamentablemente, podemos desarrollar esta patología simplemente por vivir y de que tenemos que cuidarnos, conocernos, acercarnos y conversar con nuestros médicos. Esa es un poco la idea.
Pero todavía nos falta mucho. En Argentina, lamentablemente, somos un país con una alta incidencia de cáncer, similar a la de los países occidentalizados, y tenemos todavía una alta mortalidad. En el cáncer de mama, el motivo de consulta sigue siendo el nódulo palpable.
Todavía no logramos que la mayoría de las mujeres se haga sus mamografías de control. Creo que el principal mensaje que debemos dejar es: conozcamos nuestras mamas y hagamos nuestros controles por imágenes. —¿Por qué creés que se da esta situación particularmente en Argentina? ¿Qué es lo que todavía nos falta? —María Dolores Mansilla: Nos falta conocer más sobre el cáncer, y eso es una realidad.
Muchas pacientes nos piden un montón de respuestas que todavía desconocemos, y tenemos que ser francos con eso. Nos falta conocer más sobre el cáncer en general y el cáncer de mama en particular. Por otro lado, también nosotros, como médicos, debemos educar más tempranamente a nuestras pacientes y darles acceso a los controles, porque muchas veces no lo tienen.
Luchamos mucho por el acceso de nuestras pacientes a los controles en tiempo y forma, para que no lleguen tarde. Desde la Sociedad Argentina de Mastología hablamos mucho de una nueva mirada. Planteamos que, entre los 25 y los 30 años, una mujer se siente con su médico de cabecera, con su ginecóloga o con su mastóloga y le pregunte: "Por mis antecedentes personales, por mis antecedentes familiares y por mi tipo de mama, ¿cómo debo cuidar mis mamas?".
Ya quedó viejo esto de pensar únicamente en la mamografía anual a partir de los 40 años. Estamos empezando a avanzar hacia una medicina más personalizada. ¿Cuál es tu riesgo?
¿Cómo debés cuidarte? ¿Cómo podemos hacer para que sigas sana? Y, si enfermaste, ¿cómo podemos hacer para curarte y que sigas tu camino?
Los mitos sobre el cáncer de mama: antecedentes familiares, síntomas y factores de riesgo —Me gustaría abrir un poco el panel para que cada una cuente qué mitos escucha en su consultorio con respecto al cáncer de mama. —Florencia Salort: Retomando lo que dice la doctora, con lo que estoy completamente de acuerdo, hay tres cosas que a mí me pasan en el consultorio todo el tiempo. Primero, el tema de los antecedentes. El 90% de los casos de cáncer de mama son esporádicos, es decir, no se deben a antecedentes hereditarios o genéticos.
Eso significa que todas estamos expuestas. —Normalmente se suele asociar el cáncer de mama con lo hereditario. —Florencia Salort: Claro, siempre se dice: "Mi abuela, mi tía". Pero no es lo mismo una abuela que tuvo cáncer a los 80 años que una persona que tuvo cáncer a una edad más temprana o un caso de cáncer de mama en un hombre, porque los hombres también pueden tener cáncer de mama, aunque representan aproximadamente el 1% de los casos. También hay que prestar atención a las personas que tuvieron cáncer antes de los 50 años, cáncer de mama, de colon, de ovarios, de páncreas y, según se está viendo, también melanoma, porque pueden estar relacionados.
Pero esos son los menos. La mayoría de los casos son esporádicos. Y después está esto que decía la doctora, que tiene que ver con mirarse las mamas, con el cuidado de la salud mamaria.
¿Cuántas veces escuchamos a una mujer decir: "Yo no me toco porque me da cosita, me da miedo encontrarme algo"? En realidad, hay que empezar mucho antes. Una se mira las mamas y dice: "Tengo la izquierda más grande que la otra".
Eso puede ser una asimetría mamaria que siempre estuvo presente y no significa nada. Lo mismo sucede con el pezón. No es igual decir: "Siempre tuve el pezón retraído" que advertir que ahora se está retrayendo.
Ahí hay un cambio. Entonces, hay que mirar el pezón, observar los corpiños para ver si aparece alguna gotita o alguna mancha que pueda indicar una secreción espontánea. También mirar la areola y preguntarse: "¿Cambió algo?
¿Se retrajo un poquito esta zona? ¿Tengo una textura rara? ¿Tengo otro color?".
La gente le da mucha importancia al dolor de mama, que es algo muy común en ginecología. Nosotras tenemos ciclos hormonales, estrógenos que suben y bajan, progesterona, dominancia estrogénica, mamas más fibrosas o más densas. Por suerte, el dolor mamario, por sí solo, muchas veces no es algo que nos genere una alerta importante como médicos.
Pero sí es fundamental conocer las mamas e identificar los cambios. Y después están los mitos de los corpiños con aro, el desodorante o frases como: "Me golpeó mi nieta mientras jugábamos". Esas cosas no desencadenan un cáncer de mama, y hay que decirlo. —Florencia Martínez: Otro mito tiene que ver con la edad.
Me pasa con pacientes jovencitas que me dicen que, en las propagandas, en los folletos y en las campañas de prevención, siempre aparecen mujeres grandes. —Florencia Salort: Totalmente. —Florencia Martínez: Entonces, no se sienten identificadas. Piensan: "Yo creía que esto a mí no me podía pasar". Y, así como sucede con la edad, también hay otras ideas y mitos que circulan, relacionados con haber hecho determinada cosa o no haber evitado alguna otra.
Hay mensajes que generan bastante culpa en las pacientes, porque establecen asociaciones causales con el hecho de enfermar. Es muy importante desmitificar esas ideas para quitarles esa culpa a las pacientes y protegerlas de esas asociaciones. —María Dolores Mansilla: Totalmente. Cuando reciben el diagnóstico, lo primero que muchas pacientes preguntan es: "¿Qué hice mal?
¿Qué hice para tener esto?". Y lo primero que nosotras les explicamos es que simplemente ser mujer y cumplir años son los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama. No es que hayan hecho algo mal específicamente.
¿Podemos hacer cosas para prevenirlo? Sí, obviamente. Tener una buena calidad de vida, no fumar, no tomar alcohol.
Cada vez vemos más claramente la asociación específica entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. También están el sobrepeso y el sedentarismo. El 60% de los pacientes en Argentina tiene sobrepeso, son personas que no se mueven lo suficiente.
Entonces, empecemos por esas cosas. Pero, aunque seas una persona que hace muchísimo deporte y come bien, igualmente podés desarrollar cáncer. —Es decir, llevar una vida saludable no elimina completamente el riesgo. —María Dolores Mansilla: Exactamente. Muchas pacientes me dicen: "Pero yo le di cinco años de lactancia a mi hijo, ¿cómo puede ser que tenga cáncer de mama?".
También tenemos que entender que existe una combinación de factores de riesgo y de protección, y que simplemente el estímulo hormonal y el envejecimiento de las células pueden hacer que igualmente desarrolles un cáncer. Y esto de los cánceres en mujeres jóvenes es cada vez más habitual. También hay algo que tenemos que revisar desde la medicina.
A veces se escucha: "Es jovencita, este nodulito no debe ser nada". No hay que minimizar una situación por la edad. Estamos viendo cánceres en mujeres cada vez un poco más jóvenes y eso nos preocupa.
Hay estudios que están buscando entender por qué sucede. —Florencia Salort: Todavía no se sabe. —María Dolores Mansilla: Exactamente. Pero tampoco hay que irse al otro extremo, con mujeres de 20, 23 o 24 años que quieren hacerse una mamografía todos los meses o todos los años. Eso tampoco es así.
Por eso es tan importante conocer las mamas. Y algo que dijiste vos, que me parece fundamental, es que el 90% de los cánceres son curables cuando se detectan a tiempo. Esto de decir "no me las toco por las dudas" no sirve.
Hay que mirarse, porque las posibilidades de curación son mucho mayores cuando el diagnóstico es temprano. Pero también está la mamografía, que es fundamental. En el mes del cáncer de mama me peleé un poco con los mensajes de "tocate, querete, ubicate".
Porque, en realidad, la idea es detectar el cáncer antes de que aparezcan los síntomas, si es que vamos a desarrollarlo. Por eso ponemos tanto énfasis en las imágenes. Tampoco queremos ecografías innecesarias en chicas de 20 años, porque muchas veces lo único que hacemos es generarles una preocupación.
Les encontramos un nódulo o un quiste y entramos en un círculo de punciones y nuevos estudios. —Florencia Salort: Los quistes, claro. —María Dolores Mansilla: Entonces, hay que encontrar un equilibrio. Y para eso es fundamental el diálogo. Preguntarse: "¿Cuál es mi riesgo?
¿Cómo debo cuidarme sin hacerme estudios de más?". A veces se indica una ecografía "por las dudas" a una chica de 23 años y después queda atrapada en controles todos los años o incluso cada seis meses. —Florencia Salort: Totalmente. La terminás cansando y después esa chica deja de hacerse los controles porque está agotada.
En mi libro Nosotras, en el que me ayudó mucho Karina Pelle, una eminencia en este tema, siempre hablábamos de esta idea de "haceme todo, pedime todo". Entonces, aparece un quistecito, surge otro estudio "por las dudas" y empieza una vorágine. Cuando una mujer va a hacerse un estudio, no solamente perdió un día de trabajo, sino que quizás le pidió a una amiga que la acompañara, estaba muy nerviosa, tenía muchísimo estrés y, de repente, escucha a un residente que llama a otro y le dice: "Mirá, vení a ver este nódulo".
Y ella piensa: "¿Por qué lo llamó?". Ahí se genera toda una situación de estrés. Y justamente, Flor, te doy la palabra: ¿cómo influye todo esto?
El impacto psicológico del diagnóstico y los cambios en la relación con el cuerpo —Desde el punto de vista psicológico, ¿qué le pasa a una persona cuando escucha por primera vez que tiene cáncer de mama? —Florencia Martínez: Pueden pasar un montón de cosas y aparecer respuestas muy diferentes. Hay mujeres que se quedan en shock, otras que se enojan, sienten mucha angustia o impotencia. Hay otras que, por el contrario, necesitan mucha información y empezar a hacer algo lo más rápido posible.
También están las que dicen: "Estoy en calma, ¿será que todavía no caigo?". Creo que no hace falta aclarar que no existe una única forma correcta o esperable de afrontar un diagnóstico. Sí tenemos formas de acompañar ese primer momento.
Todos los que formamos parte del equipo de salud tenemos el deber de empezar a mirar a la persona en su totalidad, más allá de esa palabra, de esa célula, de ese diagnóstico o de ese tumor. Y ayudarla a apropiarse, de a poquito, de todo lo que esa palabra va a implicar para su vida, tanto durante el tratamiento como después. —¿Cómo cambia la relación de una mujer con su propio cuerpo durante este proceso, cuando muchas veces atraviesa cirugías y cambios físicos? ¿Qué importancia tiene el acompañamiento psicológico, familiar y de los amigos? —Florencia Martínez: El cuerpo es el escenario que, de golpe, hace concreto ese diagnóstico o esa enfermedad.
Entonces, aparece una cicatriz, una caída de cabello, una hinchazón. Se hacen visibles cambios en la funcionalidad y en la energía. Y la mujer se encuentra frente al desafío de volver a apropiarse de su cuerpo o reconocerse en un cuerpo que puede sentir muy diferente.
Esto no es una cuestión de estética. No tiene que ver solamente con algo que se ve o con esa frase que a veces escuchamos: "Bueno, el pelo crece". Tiene que ver con la identidad, que es algo mucho más profundo, que requiere tiempo y un proceso de adaptación a todos esos cambios.
Cáncer de mama, sexualidad y el desafío de recuperar el deseo —Florencia Salort: Y eso no pasa solamente con el cáncer, sino también con muchas mujeres que cambian corporalmente por diferentes razones. A mí, como sexóloga, me interesa pensar qué pasa con el placer, con el disfrute y con la sexualidad. Cuando se hicieron estudios sobre lo que les sucede a las mujeres que atraviesan un cáncer, se observó que muchas experimentan una disminución importante del deseo sexual.
A veces tienen vergüenza, culpa o sienten que no se encuentran a sí mismas. Pero esto no les pasa solamente a las mujeres que atraviesan un cáncer. Todas crecemos, a todas nos cambia el cuerpo y todas tenemos diferentes momentos en la vida en los que nos miramos, incluso aunque nada haya cambiado, y nos percibimos diferentes.
Hay cosas que antes nos gustaban y ahora no. La sexualidad es un tema del que se habla muy poco. Sigue siendo un gran tabú.
A veces se habla mucho de las zonas erógenas más evidentes, como los genitales o las mamas, y nos quedamos ahí. Me parece que la falta de deseo no significa una pérdida definitiva. No es decir: "Bueno, chau, se terminó para siempre".
No hay que tenerle miedo a que el deseo venga y vaya. Nos pasa a todas, tanto a las mujeres que atraviesan este proceso como a las que no. Y hay que tener compasión con una misma.
A veces la palabra compasión suena a pena, pero no se trata de eso. Se trata de acompañarse, acariciarse un poco en lo que una siente y darse tiempo. No es cuestión de decir: "Bueno, arriba, vamos, que se puede".
A veces una está triste, se encuentra diferente y necesita hablar de eso con su pareja. Mucha gente no lo habla, se calla. Pero hay muchas formas de habitar el cuerpo y de experimentar el placer. —¿Cómo puede una mujer que se mira y no se reconoce en su propio cuerpo volver a experimentar placer o disfrutar de su sexualidad?
¿Qué pasa en ese proceso? —Florencia Martínez: Me parece que esta pregunta no aparece solamente en la pareja, sino en todos los vínculos sociales. Surge una nueva pregunta sobre cómo me veo yo y cómo me ven los demás. ¿Cómo me verá mi pareja?
¿Cómo me verán en el trabajo? ¿Cómo me verá mi familia? ¿Me tratan igual o me tratan diferente?
¿Cambió la forma en que me hablan? Hay pacientes que dicen: "¿Me miran con lástima?". ¿Cómo desarmar todo eso?
Es parte de este proceso de volver a habitarse y reencontrarse. —Florencia Salort: También aparece la pregunta sobre ser erótica, sobre el deseo: "¿Me desearán? ¿Yo voy a desear?". Una cosa es tener un problema o una alteración en una parte del cuerpo y otra cosa es pensar en todo nuestro ser, en nuestro cuerpo como un espacio de disfrute.
El erotismo empieza en el cerebro y va mucho más allá de los genitales o de la forma en que habitamos sexualmente una cama. Podemos tener la luz apagada, la luz prendida, usar un camisolín. Hay mujeres que siempre tienen relaciones sexuales con corpiño, incluso sin haber tenido cáncer de mama.
Hay muchísimas formas de vivir la sexualidad. Y también es fundamental la comunicación, poder decirle al otro o a la otra qué me gusta y qué no. Me parece que es un camino que se puede recorrer para recuperar el deseo, si es que se perdió.
Porque tampoco podemos establecer una regla de tres simple. No todas las mujeres atraviesan lo mismo. Hay que hacer un camino en el que una pueda detenerse, respetarse y entender sus propios tiempos.
Y comprender que no necesariamente es algo para siempre. —Florencia Martínez: Y poder comunicarlo también. —Florencia Salort: Totalmente. Cirugías conservadoras, reconstrucción mamaria y calidad de vida —María Dolores Mansilla: También hay que entender que un diagnóstico de cáncer de mama no significa necesariamente perder la mama, ni tener una mama deformada o que la mujer perciba como fea. Justamente, por eso abogamos tanto por la prevención y el diagnóstico temprano.
Cuando tenemos un diagnóstico temprano, siempre intentamos cuidar la mama. No hay nada como la mama de la propia paciente. Ahora hay toda una tendencia de mujeres que dicen: "Quitame las mamas, sacame todo", y piden mastectomías bilaterales como si eso necesariamente fuera mejor.
Nosotros entendemos que un cáncer detectado a tiempo puede requerir una cirugía pequeña, poco agresiva, en la que podemos conservar la mama. Y también hemos aprendido, como mastólogos, a comprender lo importante que es la mama para la mujer. Por eso buscamos cuidar su estética, pero no solamente desde el punto de vista de que la mama sea linda, sino de que sea sana y siga siendo la mama de esa mujer.
Que pueda reconocerse y que nosotros no la dañemos en ese sentido. Y si esa mama tiene que ser extirpada, intentamos conservar la piel, la areola y el pezón. Si no podemos conservar la areola y el pezón, buscamos mantener la forma mamaria.
Hoy es muy difícil que extirpemos una mama sin reconstruirla. Abogamos mucho, sobre todo en el sistema público, para que las pacientes tengan derecho a esa reconstrucción cuando es necesario retirar la mama. También está la cuestión de los implantes mamarios, que es toda una discusión.
Y hay otro tema que va más allá de la mama y tiene que ver con lo que nos pasa con las hormonas. Muchas mujeres tienen cáncer de mama después de la menopausia, cuando ya no tienen estrógenos. Y hay muchos mitos alrededor de la idea de que "hay que bancarse la sequedad".
Cuando una mujer no tiene estrógenos, muchas veces aparece sequedad vaginal, falta de lubricación y dolor durante la penetración. Por supuesto, siempre aclaro que la sexualidad no tiene que ver solamente con la penetración y que tampoco es necesaria. Pero el uso de estrógenos locales es todo un tema sobre el que me encantaría que vos, Flor, también te explayaras.
Hay muchos mitos dando vueltas y, muchas veces, les quitamos a las mujeres una herramienta muy valiosa. Desde la Sociedad Argentina de Mastología estamos un poco preocupados por la tendencia actual de indicar terapia de reemplazo hormonal para todo el mundo. En las redes sociales aparecen muchos mensajes del estilo: "Si estás menopáusica y no tenés terapia de reemplazo hormonal, estás haciendo algo mal". —Florencia Salort: ¿Sistémica estás diciendo? —María Dolores Mansilla: Sí, estoy hablando de la terapia sistémica. —Florencia Salort: Yo me refiero a los óvulos de estrógenos. —María Dolores Mansilla: Claro.
Y justamente creo que las pacientes tienen que acercarse a profesionales como vos, especialistas en sexualidad. Nosotros quizás antes tampoco incorporábamos tanto esta dimensión en la atención. Pero empezamos a entender a la mujer como un todo.
Y ahí la psicóloga tiene razón, porque a veces no vemos a las pacientes de manera integral. Creo que tenemos que hacernos cargo de los cambios en la sexualidad. Es algo que muchas veces no conversamos en el consultorio y tenemos que acercar a las pacientes a profesionales que puedan decirles: "Quizás tengamos que privarte de tus hormonas durante un tiempo, pero hay cosas que podemos hacer y tenemos que aprenderlas". —Florencia Salort: Hay muchísimos estudios que muestran que con los estrógenos locales no aumentó la incidencia de cáncer de mama en comparación con las personas que no los utilizaron.
Y hay muchísimos mitos dando vueltas hasta hace muy poco tiempo. Creo que todavía siguen. La FDA se pronunció el año pasado sobre la necesidad de quitar de los prospectos las advertencias que indican que el estrógeno local produce un aumento del riesgo.
Estamos hablando del promestrieno, del estriol, de este tipo de estrógenos que realmente no se absorben de manera significativa. Es muy importante hablar de esto porque, cuando hay dolor, no hay placer. Entonces, tenemos que buscar soluciones y hablar muy bien de cada caso.
Por supuesto, esto no es una indicación médica. Pero, por favor, hablen con sus oncólogos y con sus mastólogos, porque pueden estar perdiéndose una gran oportunidad. Es como cuando una mujer está embarazada y pregunta: "¿Puedo tener relaciones sexuales?", y alguien le responde: "No, faltan siete meses, ya está".
Y una piensa: "¿Cómo? Es mi sexualidad, es mi vagina". Tenemos que profundizar en estos temas y hablar de ellos. —María Dolores Mansilla: Hablamos mucho del impacto del cáncer en la mujer en su totalidad y en su calidad de vida.
Y los médicos hemos empezado a educarnos para eso, para poder conversar con las pacientes y trabajar con especialistas que se dedican específicamente a estas cuestiones. Porque tenemos que ser cuidadosos con el impacto que los tratamientos tienen en las pacientes y conocer hasta dónde podemos ayudarlas y de qué manera. Creo que estamos haciendo equipo, entre todos.
Y está buenísima esta mesa, porque también tenemos que conocernos entre los distintos profesionales. El duelo después del diagnóstico y la importancia de las decisiones compartidas —Florencia Martínez, vos trabajás mucho con procesos de duelo. ¿Existe un antes y un después del diagnóstico?
¿Una mujer puede atravesar un duelo por la persona que era antes de recibir la noticia? —Florencia Martínez: Primero, encuadremos el duelo como un proceso de adaptación frente a algo que cambió, que se perdió o que se modificó. Desde ese punto de vista, sí, probablemente haya distintos pequeños duelos. Pero no van a ser iguales para todas las mujeres.
Y es importante que se sepa, porque a veces parece que existiera una única forma universal de vivir estas situaciones. Eso genera mucha incomprensión. Hay pacientes que dicen: "A mí eso no me pasó" o "¿Por qué todos dicen que tendría que estar sintiendo esto si yo no lo siento?".
Va a tener mucho que ver con cómo fue ese primer impacto y con qué posicionamiento o estrategia de afrontamiento adoptó esa mujer para apropiarse de la información e ir tomando las decisiones pertinentes. Son procesos en los que una está atravesada constantemente por decisiones. Y acá aparece nuevamente la importancia de la palabra y del diálogo con el equipo de salud.
Hay que poder identificar cuáles son las fuentes de preocupación de esa mujer, qué le duele o qué está elaborando como duelo. ¿Es el cuerpo? ¿Es algún síntoma?
¿Es su sexualidad? ¿Es su trabajo? ¿Es lo económico?
Esa es la mujer en su totalidad. —María Dolores Mansilla: Y también es importante entender a la mujer como parte del proceso de decisión. Antes teníamos una medicina muy paternalista. Era el médico quien decía: "Vos tenés que hacer esto, vos te vas a sacar la mama o vos no te vas a sacar las dos mamas".
Ahora la mujer es parte de esa decisión. Las decisiones las tomamos de manera compartida con la paciente, donde cada uno tiene sus responsabilidades. Muchas veces la paciente dice: "Lo que usted diga, doctora".
Y no. Tenemos que dialogar. La paciente tiene que tener el control de la situación.
Porque, si no, a veces es como si la lleváramos a la deriva, y eso no está bien. —Florencia Salort: Quiero agregar dos cosas. Una tiene que ver con algo que dijiste sobre las dificultades para hacerse los controles. Yo, en mi Instagram, en Flor de Gineco, siempre pregunto: "¿Cuánta gente se hizo una mamografía este año o en los últimos dos años?".
Y hay muchísima gente que no se la hizo. Son porcentajes que te sorprenden. La realidad es que a las mujeres nos toca muchas veces ocuparnos de los otros, porque somos socialmente cuidadoras.
Y no siempre tenemos tiempo para cuidarnos. Tenemos que trabajar, pedirnos un día en el trabajo para ir al médico, tomar tres colectivos o conseguir un turno en un hospital público que quizás los publica a las cinco de la mañana. Eso es un problema.
Entonces, por ser mujeres y estar tan pendientes del cuidado de los demás, muchas veces nos cuidamos menos. Y ni hablar del cáncer de cuello de útero, que es otro tema. La segunda cuestión es que la mayoría de los cánceres de mama aparecen en la posmenopausia.
Y esa es una etapa que, como digo siempre, muchas veces nos invita a recalcular la vida. A veces una no se anima a replantearse vínculos, amistades, trabajos o modos de vida. Y estos diagnósticos pueden generar un parate, una situación que hace pensar: "Che, pará, esto me vino a decir algo".
Hay muchísima gente que cambia radicalmente muchas cosas de su vida porque el diagnóstico le hizo ver la finitud. Pero no solamente su propia finitud, sino la de todos. Porque a veces vamos tan rápido que se nos pasa la vida. —Florencia Martínez: Y ahí aparece nuevamente nuestro lugar como profesionales, que es escuchar qué le está pasando a esa paciente.
Qué sentidos está construyendo alrededor de lo que vive y cómo está pudiendo integrar esa experiencia en su vida. No se trata solamente de dar una respuesta profesional. Hemos nombrado muchas especialidades y la pregunta es cuál de ellas necesita esa paciente en un momento determinado.
¿Qué profesional tiene que tener mayor protagonismo según la necesidad que esté atravesando? De eso se trata la integralidad de la que tanto se habla. Qué hacer para empezar a cuidarse y un mensaje para las mujeres que atraviesan la enfermedad —Para ir cerrando, si una mujer que nunca se hizo un control está escuchando este panel, ¿cuál sería el primer paso concreto que le recomendarían? —María Dolores Mansilla: Que se acerque a su ginecóloga.
Yo quiero ver a la paciente sana. Nosotros, en el Instituto Roffo, nos dedicamos específicamente a pacientes con cáncer. Por supuesto, cuando llegan, las ayudamos a transitar la enfermedad y buscamos curarlas.
Pero lo ideal es llegar a la paciente cuando todavía está sana. Creo que el mensaje es: "Hacete tus controles médicos, charlá con tu ginecóloga y preguntale cómo debés hacer tus controles". Y también tenemos que garantizar el acceso a esos estudios.
Sabemos que existe un problema de acceso a los controles, pero el mensaje sigue siendo que hay que realizarlos. —Florencia Martínez: Y que nunca es tarde. Si estás escuchando esto y nunca te hiciste un control, no te culpes y no tengas miedo. Nunca es tarde.
Siempre es un buen día para empezar por el autocuidado. —Florencia Salort: Totalmente. Retomando lo que dice la doctora, cada mujer tiene que tener sus controles de acuerdo con sus propias características y su salud mamaria. Hay que conocerse las mamas.
Eso es gratis y lo podemos hacer todas. Y hay algo de lo que estoy completamente convencida: la buena medicina y los buenos hábitos están fuera de ese día que vas al consultorio. Están en todos los días.
En hacer lo que te gusta, pedir ayuda si no te sentís cómoda, hablar de tus emociones. Y, por supuesto, en comer sano, hacer actividad física, no fumar y dormir bien. Esa es la base de una buena salud.
Entonces, además de hacerse los controles, me parece importante que cada una se haga responsable de las cosas que puede hacer para tener una mejor calidad de vida. —Florencia Martínez: Y quiero agregar una cosita más. Si este diagnóstico ya llegó o si llega en algún momento de tu vida, quiero que sepas que no tenés que atravesarlo sola. Somos muchos los profesionales que acompañamos estos procesos.
Y se puede. Se puede. —Muchísimas gracias a las tres por esta charla tan enriquecedora. —María Dolores Mansilla, Florencia Salort y Florencia Martínez: Muchas gracias
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