Un estudio advirtió que hablar e interpretar se encuentran en regiones opuestas del cerebro: qué significa
Una investigación de The Ohio State University mostró que, en la infancia, ambas habilidades dependen de circuitos separados y no comparten una base común. El hallazgo podría influir en nuevas estrategias educativas y en la detección temprana de trastornos del desarrollo
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Una investigación de The Ohio State University mostró que, en la infancia, ambas habilidades dependen de circuitos separados y no comparten una base común. El hallazgo podría influir en nuevas estrategias educativas y en la detección temprana de trastornos del desarrollo
- Aunque estas habilidades suelen desarrollarse en paralelo, no dependen del mismo sistema en el cerebro
- Un estudio de la The Ohio State University reveló que el lenguaje y la comprensión social se organizan en regiones distintas desde edades tempranas
- PUBLICIDAD Sistemas cerebrales diferenciados desde la infancia Desde los primeros años de vida, los niños utilizan circuitos diferentes para hablar y para entender a otras personas
- Para comprobar esta diferencia, los científicos analizaron el cerebro de 42 niños de entre 3 y 9 años mediante resonancia magnética funcional...
Un niño puede aprender a hablar con fluidez y, al mismo tiempo, tener dificultades para entender lo que otra persona piensa o siente. Aunque estas habilidades suelen desarrollarse en paralelo, no dependen del mismo sistema en el cerebro. Un estudio de la The Ohio State University reveló que el lenguaje y la comprensión social se organizan en regiones distintas desde edades tempranas.
El hallazgo, publicado en la revista Communications Biology, cuestiona la idea de un origen común y abre nuevas perspectivas sobre cómo se forman estas capacidades clave en la infancia. PUBLICIDAD Sistemas cerebrales diferenciados desde la infancia Desde los primeros años de vida, los niños utilizan circuitos diferentes para hablar y para entender a otras personas. La investigación muestra que el lenguaje —la capacidad de formar y comprender frases— y la llamada teoría de la mente —la habilidad de imaginar lo que otro piensa o siente— no solo ocupan zonas distintas, sino que también funcionan de manera independiente.
Para comprobar esta diferencia, los científicos analizaron el cerebro de 42 niños de entre 3 y 9 años mediante resonancia magnética funcional, una técnica que permite observar qué áreas se activan durante distintas tareas con alta precisión. PUBLICIDAD El objetivo del estudio fue determinar si ambas funciones partían de una base común o si, por el contrario, estaban diferenciadas desde el inicio del desarrollo. Para evaluarlo, cada participante realizó dos tipos de actividades: escuchar frases para activar las regiones del lenguaje y observar caricaturas sin sonido, diseñadas para estimular la comprensión social.
Para asegurar resultados más precisos, los investigadores incluyeron pruebas de control. Por ejemplo, utilizaron palabras sin sentido en el ejercicio de lenguaje y escenas que mostraban dolor en los personajes para diferenciar entre empatía básica y teoría de la mente. PUBLICIDAD Además, evaluaron a 28 adultos con la misma metodología, lo que permitió comparar los resultados con cerebros ya maduros.
Qué encontraron los investigadores Los resultados mostraron que las áreas del cerebro encargadas del lenguaje se ubican principalmente en el hemisferio izquierdo, mientras que las vinculadas a la comprensión social se concentran en el hemisferio derecho, especialmente en una zona llamada corteza temporal superior. PUBLICIDAD En términos simples, esto significa que, desde la infancia, el cerebro utiliza regiones distintas para hablar y para interpretar lo que otras personas piensan o sienten. Además, los científicos comprobaron que estas funciones no se superponen en los niños pequeños, es decir, no comparten las mismas áreas cerebrales. “Demostramos esto por primera vez en niños.
Son realmente distintas en la infancia”, explicó la investigadora Kelly Hiersche. PUBLICIDAD El estudio también analizó cómo estas áreas se conectan con el resto del cerebro, lo que se conoce como patrones de conectividad cerebral. Los datos mostraron que cada región mantiene formas de comunicación diferentes con otras zonas, lo que refuerza su independencia funcional.
Es decir, la diferencia no depende solo de dónde están ubicadas, sino de cómo interactúan con el resto del cerebro. PUBLICIDAD “No hay nada en la forma en que estas áreas se conectan que indique que alguna vez hayan estado solapadas”, afirmó Zeynep Saygin. Otro hallazgo importante es que esta separación no aparece de forma progresiva, sino que se mantiene estable durante toda la infancia.
Los investigadores analizaron la evolución de estos patrones en los mismos niños a lo largo del tiempo y comprobaron que la diferenciación entre lenguaje y teoría de la mente no cambia con la edad. PUBLICIDAD Esto contradice la hipótesis previa que sugería que ambas funciones partían de una base común y luego se separaban gradualmente. Diferencias entre niños y adultos Al comparar los resultados con los adultos, los científicos observaron que, en la madurez, las redes del lenguaje y de la comprensión social pueden mostrar cierto grado de interacción en áreas cercanas.
PUBLICIDAD Sin embargo, en la infancia esa conexión es muy limitada o prácticamente inexistente, lo que refuerza la idea de que ambas funciones se desarrollan inicialmente de forma independiente. Esta organización ayuda a entender por qué un niño puede desarrollar habilidades lingüísticas sin que eso implique necesariamente una comprensión social avanzada. Por ejemplo, puede hablar con fluidez, pero aún tener dificultades para interpretar ironías, emociones o intenciones en otras personas.
Esto se debe a que ambas capacidades siguen rutas cerebrales distintas. Implicancias para la educación y la salud El hallazgo podría tener consecuencias importantes en la forma de abordar el aprendizaje y el desarrollo infantil. Si el lenguaje y la comprensión social dependen de sistemas diferentes, las estrategias educativas podrían adaptarse para estimular cada capacidad de manera específica.
También abre nuevas posibilidades para la detección temprana de trastornos del neurodesarrollo, especialmente aquellos que afectan la comunicación o la interacción social. Según los investigadores, estos resultados sugieren que los sistemas cerebrales dedicados al lenguaje y a la comprensión social se separaron muy temprano en la evolución humana. En los adultos, estas redes pueden mostrar cierta interacción en zonas cercanas.
Sin embargo, en la infancia funcionan de manera más independiente. El equipo de The Ohio State University planea avanzar en nuevas investigaciones para comprender cuándo y cómo estas redes comienzan a interactuar con mayor intensidad en la transición hacia la adultez. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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