sociedad

Un “eslabón perdido” en Río Negro: descubren un reptil de 70 millones de años que sorprende a los científicos

El descubrimiento revela una pieza faltante en el mapa biológico del hemisferio sur; el fósil es una clave insólita para reconstruir ecosistemas que se creían perdidos

Actualizado hace 21 minutos3 min de lectura2 lecturasComentarios

Escuchá el resumen

Exclusivo para suscriptores Premium

Desbloquear
Un “eslabón perdido” en Río Negro: descubren un reptil de 70 millones de años que sorprende a los científicos
Lo esencial

El descubrimiento revela una pieza faltante en el mapa biológico del hemisferio sur; el fósil es una clave insólita para reconstruir ecosistemas que se creían perdidos

  • Se trata del Paleoteius lakui, un reptil diminuto cuyo descubrimiento en un yacimiento al sur de General Roca, en la provincia de Río Negro...
  • El nombre elegido por los investigadores combina el griego “paleo”, el término guaraní “teyú” para referirse a los lagartos y la palabra mapuche “lakui”, que significa “abuelo”...
  • El estudio, recientemente publicado en la revista científica Scientific Reports, subraya la excepcionalidad del fósil
  • El yacimiento Salitral Ojo de Agua, donde fue hallado el ejemplar, era hace 70 millones de años un entorno vibrante, muy alejado de la aridez actual

Un “eslabón perdido” en Río Negro: descubren un reptil de 70 millones de años que sorprende a los científicos El hallazgo revela una pieza faltante en el mapa biológico del hemisferio sur; el fósil es una clave insólita para reconstruir ecosistemas que se creían perdidos - 3 minutos de lectura' En el corazón de la estepa rionegrina, un hallazgo de apenas quince centímetros de longitud reescribió lo que la ciencia creía saber sobre la vida en el Cretácico tardío. Se trata del Paleoteius lakui, un reptil diminuto cuyo descubrimiento en un yacimiento al sur de General Roca, en la provincia de Río Negro, se presenta como una anomalía científica que abre interrogantes profundas sobre la evolución de los reptiles. El nombre elegido por los investigadores combina el griego “paleo”, el término guaraní “teyú” para referirse a los lagartos y la palabra mapuche “lakui”, que significa “abuelo”, en alusión a su naturaleza primitiva y su posición como eslabón perdido.

El estudio, recientemente publicado en la revista científica Scientific Reports, subraya la excepcionalidad del fósil. A diferencia de otros restos hallados en la región, que suelen ser fragmentarios debido a la fragilidad extrema de los huesos pequeños, este ejemplar conserva partes del cráneo, vértebras y extremidades. “Es un hallazgo excepcional en Sudamérica y en el hemisferio sur, porque los lagartos fósiles de fines de la era de los dinosaurios son muy escasos”, señaló Federico Agnolín, paleontólogo e investigador independiente del Conicet, quien lideró la presentación del descubrimiento junto a especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y la Fundación de Historia Natural Azara. La preservación del cráneo, de apenas dos centímetros de longitud, permitió un análisis anatómico sin precedentes.

Gracias a la aplicación de microtomografía computada y modelos digitales en 3D, el equipo multidisciplinario pudo observar la estructura interna sin comprometer la integridad de la pieza. Los resultados sitúan a esta criatura dentro del grupo de los Scincomorpha, un linaje de lagartos con amplia distribución actual, pero cuya presencia en Sudamérica durante el periodo de los dinosaurios carecía hasta ahora de registros fósiles documentados. Este dato no solo confirma la diversidad de estos reptiles en el bloque continental meridional Gondwana mucho antes de lo previsto, sino que sugiere conexiones biogeográficas insospechadas. “El Paleoteius lakui abre más preguntas que certezas.

Prácticamente no sabemos nada sobre los lagartos patagónicos y no se parece en nada a los lagartos del resto de Sudamérica, ni a los del resto del mundo”, afirmó Agnolín. El hecho de que este animal no encuentre paralelos anatómicos inmediatos con otros ejemplares conocidos convierte al pequeño fósil en una pieza de rompecabezas que, en lugar de cerrar un capítulo, expone la vastedad de lo desconocido. En un contexto global donde el registro fósil del hemisferio sur es notablemente inferior al del norte, con menos de una docena de especies identificadas, este hallazgo actúa como una ventana hacia un ecosistema perdido.

El yacimiento Salitral Ojo de Agua, donde fue hallado el ejemplar, era hace 70 millones de años un entorno vibrante, muy alejado de la aridez actual. Se trataba de una zona de lagunas cercanas al mar, rodeadas de una vegetación exuberante donde coexistían pequeños mamíferos, serpientes, ranas y grandes dinosaurios. La morfología del Paleoteius lakui, con una mandíbula equipada de dientes finos, sugiere que se trataba de un cazador terrestre de insectos.

A pesar de su tamaño, su existencia es el testimonio de una biodiversidad compleja que logró prosperar en un periodo crítico de la historia terrestre.

Fuente: La Nación|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

Preguntale a la nota

Hacé preguntas y la IA responde usando solo este artículo

2 preguntas restantes · Respuestas basadas en el contenido del artículo

Compartir
WhatsAppXFacebookTelegram

Recibí las noticias en WhatsApp

Seguí nuestro canal para recibir lo más importante del día, directo a tu celular.

Seguir canal

Comentarios

para dejar un comentario

Cargando comentarios...