Tres psicólogos coinciden: las personas que mantienen la calma cuando las provocan no sólo son tranquilas
Escuchá el resumen
Exclusivo para suscriptores Premium

- Mientras algunas personas reaccionan de manera impulsiva y luego se arrepienten por lo que dijeron, otras logran mantener la calma y el control incluso en las conversaciones más tensas, ya sea en el trabajo...
- La psicología analizó qué hay detrás de quienes pueden sostener la tranquilidad cuando los provocan
- Los expertos coinciden en que estas personas activan una pausa consciente de regulación emocional, lo que les permite romper el ciclo de conflicto
- Por qué mantener la calma es una señal de inteligencia emocional Según los especialistas, responder con serenidad ante una provocación no es señal de debilidad ni de indiferencia...
No todas las críticas o provocaciones merecen una respuesta inmediata ni un desgaste emocional. Mientras algunas personas reaccionan de manera impulsiva y luego se arrepienten por lo que dijeron, otras logran mantener la calma y el control incluso en las conversaciones más tensas, ya sea en el trabajo, en pareja o con amigos. La psicología analizó qué hay detrás de quienes pueden sostener la tranquilidad cuando los provocan.
Los expertos coinciden en que estas personas activan una pausa consciente de regulación emocional, lo que les permite romper el ciclo de conflicto. Al evitar una respuesta agresiva o defensiva —la reacción que el provocador busca—, se le niega el protagonismo y la confrontación pierde fuerza. Por qué mantener la calma es una señal de inteligencia emocional Según los especialistas, responder con serenidad ante una provocación no es señal de debilidad ni de indiferencia, sino de alta inteligencia emocional y dominio del sistema nervioso.
Se trata de una estrategia consciente para regular las emociones y no dejarse llevar por el impulso. La experta en liderazgo María Pacheco explicó que en situaciones de tensión, como una reunión en la que alguien interrumpe o corrige delante de los demás, el cuerpo suele reaccionar antes que la cabeza. Muchas veces, la respuesta impulsiva termina siendo más agresiva de lo deseado y, con el tiempo, aparece el arrepentimiento por no haber manejado mejor la situación. “Cuando reaccionás impulsivamente, dejás de decidir vos y empiezan a decidir tus emociones.
Ahí es donde perdés fuerza”, sostuvo a Vozpópuli. Desde la perspectiva de la psicóloga Susan David, especialista en agilidad emocional y profesora de la Escuela de Medicina de Harvard, aprender a gestionar las emociones no significa reprimirlas, sino reconocerlas sin permitir que determinen automáticamente la conducta. Ante una provocación, identificar el enojo, la frustración o la necesidad de defenderse puede ayudar a tomar distancia de la reacción inicial y elegir una respuesta más acorde con los propios objetivos.
De esta manera, mantener la calma no implica aceptar el maltrato, sino responder de forma consciente en lugar de actuar por impulso. Por su parte, el psicólogo Daniel Goleman, referente en el estudio de la inteligencia emocional, destaca la importancia del autocontrol para manejar situaciones sociales complejas. Esta capacidad permite reconocer las propias reacciones, regular los impulsos y evitar que una discusión escale innecesariamente.
En una conversación tensa, hacer una pausa, escuchar antes de contestar o decidir que no vale la pena continuar una discusión son recursos que ayudan a conservar la perspectiva y establecer límites sin recurrir a la agresividad. Las tres frases que usan las personas inteligentes para no caer en la provocación María Pacheco detalló que quienes logran mantener el control suelen tomarse un momento antes de responder y utilizan estrategias simples pero efectivas: - Pedir explicaciones: en vez de defenderse, preguntan: “¿Qué querés decir exactamente con eso?”. Muchas veces, el provocador se queda sin argumentos cuando debe explicar su comentario. - Solicitar fundamentos: responden con un “¿En qué te basás para decir eso?”.
Así, sin discutir, piden que la otra persona justifique su afirmación, lo que puede cambiar el tono de la conversación. - No responder en caliente: si necesitan tiempo, dicen: “Prefiero pensarlo y te respondo después”. No contestar de inmediato no es perder, sino una forma inteligente de mantener el control. Estas estrategias permiten evitar el desgaste emocional y desactivar el conflicto, priorizando el autocuidado y la claridad en la comunicación.
Preguntale a la nota
Hacé preguntas y la IA responde usando solo este artículo
2 preguntas restantes · Respuestas basadas en el contenido del artículo
Recibí las noticias en WhatsApp
Seguí nuestro canal para recibir lo más importante del día, directo a tu celular.
Noticias Relacionadas

El pensamiento de Aristóteles sobre la verdad: “Decir de lo que es, que no es, y de lo que no es, que es, es falso”
En una entrevista exclusiva para LA NACION, el filósofo Darío Sztajnszrajber profundizó en las nociones de la antigüedad frente a los desafíos de la posverdad

Emanuel Ortega habló de los rumores de infidelidad a Julieta Prandi: “Arrastran a gente que no tiene nada que ver”
El pensamiento de Platón sobre la existencia: “Vamos en busca de un saber que no vamos a alcanzar”
En una entrevista exlusiva para LA NACION, el filósofo argentino Darío Sztajnszrajber profundizó en la definición de la filosofía y en el concepto de “sentirse realizado”

Daniel López Rosetti, médico especializado en estrés: “No hay que ser mejor que otros; la competencia es con uno mismo”
En diálogo con LA NACION, el cardiólogo analizó el impacto de esta reacción en el organismo; sostuvo que la clave para la salud reside en una filosofía de vida que permita evitar las batallas innecesarias
Comentarios
para dejar un comentario