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Solo lleva 5 segundos: el truco para hacer budines tan buenos como los de pastelería

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Solo lleva 5 segundos: el truco para hacer budines tan buenos como los de pastelería
Lo esencial
  • Hacer budines en casa puede ser una actividad tan simple como divertida
  • En unos pocos minutos se podrá preparar uno para el desayuno, merienda, o compartir con familia y amigos
  • Sin embargo, aunque la receta pueda ser básica, hay un truco de 5 segundos para que sean tan buenos como los de pastelería
  • Encima de esa línea se puede agregar una tira fina de manteca blanda o apenas derretida, un recurso simple que favorece una abertura más prolija...

Hacer budines en casa puede ser una actividad tan simple como divertida. En unos pocos minutos se podrá preparar uno para el desayuno, merienda, o compartir con familia y amigos. Sin embargo, aunque la receta pueda ser básica, hay un truco de 5 segundos para que sean tan buenos como los de pastelería. Este secreto se aplica antes de enviar la mezcla al horno y consiste en hacerle una marca en la superficie que le brindará un aspecto más estético. Cuando el budín crece por los efectos del calor, se suele formar una grieta que no tiene forma ni dirección clara. Por eso, se puede intervenir antes del horneado y marcar por dónde conviene que se abra. La técnica es simple: con un cuchillo fino o de punta redonda se traza un surco en el centro de la masa, de forma longitudinal y con una profundidad aproximada de entre uno y dos centímetros. No hace falta hacer la línea de extremo a extremo, sino solamente en la parte central, dejando un pequeño margen sin tocar en ambos lados. Ingredientes - 1 yogur natural - 3 huevos - 2 medidas de azúcar - 3 medidas de harina leudante - 1 medida de aceite neutro - Ralladura de 1 limón o 1 cucharadita de esencia de vainilla - 1 pizca de sal - Manteca blanda, cantidad necesaria para el molde - Harina, cantidad necesaria para el molde - 1 cucharada de manteca blanda o apenas derretida para la superficie El paso a paso para hacer budines tan buenos como los de pastelería - Preparar el horno y el molde: Se precalienta el horno a 180 °C y, mientras toma temperatura, se acondiciona una budinera o molde de plumcake con manteca y una fina capa de harina. Ese paso ayuda a que la cocción sea más pareja y evita que el bizcocho se pegue al momento de desmoldarlo. También conviene tener todos los ingredientes a mano para trabajar la mezcla sin interrupciones. - Batir la base de la preparación: En un bowl grande se colocan los huevos junto con el azúcar y se baten hasta lograr una mezcla más clara y algo aireada. No hace falta llegar a un punto demasiado espumoso, pero sí integrar bien para que el bizcocho tenga mejor textura. Después se suman el yogur, el aceite y la ralladura de limón o la esencia de vainilla, según el perfil de sabor que se busque. Una vez incorporado todo, la preparación tiene que quedar lisa, homogénea y con buen perfume. - Sumar la harina sin bajar la mezcla: A la base líquida se le agrega la harina leudante tamizada junto con la pizca de sal. Lo mejor es hacerlo de a poco, con movimientos suaves y envolventes, para conservar el aire que se generó en el batido inicial. Cuando la masa ya no tenga grumos y muestre una consistencia pareja, se vuelca dentro del molde y se distribuye con una espátula para emparejar la superficie. - Hacer el truco de la marca: Justo antes de llevar al horno aparece el secreto que cambia el resultado final. Con un cuchillo fino o de punta redonda se traza un surco recto en el centro de la masa, en sentido longitudinal y con una profundidad de uno a dos centímetros. No es necesario llegar hasta los extremos del molde: alcanza con marcar la parte central. Encima de esa línea se puede agregar una tira fina de manteca blanda o apenas derretida, un recurso simple que favorece una abertura más prolija, dorada y pareja. - Cocinar y enfriar sin apuro: El bizcocho se hornea entre 40 y 50 minutos, sin abrir la puerta del horno durante buena parte de la cocción para no cortar el levado. Cuando la superficie esté dorada y al pinchar el centro con un palillo este salga seco, se retira del horno. Después de unos minutos de reposo en el molde, se desmolda y se deja enfriar por completo sobre una rejilla. Así queda esponjoso, bien formado y con esa grieta central ordenada que le da un aspecto mucho más prolijo. Con una preparación rendidora, ingredientes accesibles y un resultado que mejora mucho la presentación, esta opción se vuelve ideal para resolver un desayuno o merienda sin complicarse. Perfecto para tener listo en casa y acompañar con mate, café u otra infusión caliente.

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