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Ricardo Darín en Netflix: al gran cine argentino, salud

"Lo dejamos acá" en Netflix renueva al cine argentino: Ricardo Darín y Diego Peretti, colosales.

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Ricardo Darín en Netflix: al gran cine argentino, salud
Lo esencial

"Lo dejamos acá" en Netflix renueva al cine argentino: Ricardo Darín y Diego Peretti, colosales.

  • Ricardo Darín Decididamente y también por esos caprichos del azar, Ricardo Darín es el símbolo contemporáneo del cine argentino
  • Ricardo Darín es un gran actor aunque sospecho que antes es un gran tipo, una buena persona que ha elegido competir nada más que con él mismo
  • Netflix acaba de estrenar "Lo dejamos acá", con el citado Actor de la Nación, quien ahora aparece en una alianza poderosa con Diego Peretti
  • El cineasta debutó en esta liga cinematográfica con el propio Darín, en 2013, con la prometedora "Tesis para un homicidio"

Mientras más trabas y más restricciones y más problemas para estimular la industria audiovisual del país, el cine argentino, lejos de apichonarse o quedarse en el tango, persigue su camino de prestigio con talento y hasta coraje. Pasan los funcionarios, los burócratas, los corruptos, pero el cine argentino los elude a fuerza de creatividad, trabajo y genialidad. Es un buen tópico de esa Argentina que resiste a los extremos de la política.

Y si durante años la industria padeció a los repartidores de dinero público para sus manejos privados y sectarios, también se impone por su revés. Esos otros negadores de dinero público, que, también por sectarios, recitan como haiku apologías apocalípticas y ubicadas más en la naturaleza del error, que en la prueba, en cuanto al funcionamiento de la industria del cine. Ricardo Darín Decididamente y también por esos caprichos del azar, Ricardo Darín es el símbolo contemporáneo del cine argentino.

La evolución del actor, incluso director en su madurez, es ya de por sí una parábola en apariencia sencilla de la superación personal. Su carrera profesional es, y eso es inquietante, lo que contradice aquello que alardea como una "carrera profesional". Competir contra uno mismo es la Gran Carrera.

Es un trazo interesante. Hacerlo de a pie, a los brincos, con trote sostenido, a tontas y a locas, con personal trainer, a veces, domina lo accesorio de la competición. Y es que apenas le da sentido a las dudas y al miedo, a correr a la angustia para dejarla a nuestras espaldas tan rápido como sea posible.

Y es en vano. Es que no hay dónde llegar (y eso es la finitud), sino mejor dónde disfrutar del viaje (o la Gran Carrera). Ricardo Darín es un gran actor aunque sospecho que antes es un gran tipo, una buena persona que ha elegido competir nada más que con él mismo.

O ese ha sido su intento protector. Y en perspectiva es su forma de crecer, mientras el día espera a la noche o las estaciones su ciclo para el otro año. A veces sale, a veces, no.

E intuyo que lo hecho por Darín en la industria no es lo más cercano a lo profesional. Y que se entienda bien, el asunto. La afirmación está disociada del uso común asignado a una trayectoria.

La de Darín es una carrera próxima a lo "amateur". En latín, el término "amator" remite a una persona como "el que ama". Y el que ama, en este caso Ricardo Darín, lo hace hasta cuando se refiere al cine en sus opiniones.

Las pasiones suelen ser más poderosas que las planificaciones, las estrategias, el artificio que abusa de "lo profesional". Una "carrera profesional", en el universo de la industria del cine argentino y lo que se linkea a lo audiovisual, es el mostrador donde atiende el funcionario temporal de un gobierno semejante. Una política de Estado, en ese plano, es también una imposibilidad.

No basta que sea lo más urgente para optimizar una industria de éxito perdurable. El cine argentino, de cualquier modo, ha sabido incursionar en otros senderos para producir obras audiovisuales esplendorosas de talento, un grupo no reducido de películas perturbadoras por su minuciosidad desde su génesis, su predisposición a la diversidad y a la exploración, a unir en lugar de dividir. Goza de reconocimiento en el mundo, más allá de las modas.

E ingresa divisas muy preciadas. El desdeño de los gobiernos ensalza aquel ADN argentino que irrumpe en las tormentas (les decimos crisis, como si fuera lo más natural). Netflix acaba de estrenar "Lo dejamos acá", con el citado Actor de la Nación, quien ahora aparece en una alianza poderosa con Diego Peretti.

Y hasta me animo a creer que la pareja deviene, no obstante, en un trío sellado por la música de Charly García desde el soundtrack. ¿Una canción de Charly puede ser protagónica en una historia de cine? Una canción de Charly, en efecto, puede ser protagónica en una historia de cine. (Feliz cumpleaños, Charly García, ya que estamos).

Diego Peretti El escritor que domina la trama de "Lo dejamos acá" es uno de los grandes trabajos de Diego Peretti, el abandónico que resignó la psiquiatría por el oficio del actor. Su habilidad escénica, con Darín, conforma aquí una dupla potente, elegante, disfrutable y generosa, méritos en una época marcada por todo lo contrario a estas condiciones. El guion de la película está bajo el crédito de Emanuel Diez.

Lo antecede ser parte del equipo de escritores de la serie "El Encargado". Su texto en la película recuerda el juego de las cajas chinas, casi hasta el infinito. Con un deslucido final, en el final, este detalle no invalida un gran argumento narrado con precisión y agudeza.

Conduce a emociones cambiantes alrededor de una trama al estilo de los thrillers. Una proeza nada fácil: mostrarse simple en medio del despelote. Es tal vez esta zona de vaguedad, en el desenlace, el ítem que rebaja el promedio en la valoración.

Sin más, la película solicita trámites para residir entre las comedias clásicas del género en Argentina. En ese contexto, Diego Peretti es una pieza clave en la tensión dramática. Y también en la soltura que redondea una performance histriónica poco usual.

Su presencia en la pantalla es la corporización del carisma que requiere su personaje. El dueto actoral entrega varias escenas inolvidables, en la categoría de las históricas. La destreza de los actores es elemental cuando atraviesan los extremos psicológicos de sus roles.

En esos intercambios reposa gran parte del logro general. Cine argentino Nada más aburrido y carente de sentido que contar de qué se trata una película. Como único menester queda advertir que "Lo dejamos acá" se enrosca por la relación entablada por un psicólogo a punto del prestigio pero atrapado en lo mediático y uno de sus pacientes, escritor y de los célebres.

Lo obvio es que el argumento es una ficción, hasta donde se sabe. Sin descartar que, al decir del escritor Raúl Silanes, la realidad es una rama de la psicología. Ocurre que hasta lo evidente debe explicarse.

La literalidad a la que estamos sumergidos en el país no permite a veces una distinción entre lo real y lo no real. Otros dirían, con menos rodeos, que la literalidad de los argentinos de hoy es la ausencia de mayor vuelo para la apreciación de un hecho artístico. Podría ser una ironía, ya que hay varios de estos temas surcando planos paralelos en la historia de la película dirigida por Hernán Goldfrid.

El cineasta debutó en esta liga cinematográfica con el propio Darín, en 2013, con la prometedora "Tesis para un homicidio". Su flamante largometraje propone un giro hipotético sobre el engaño, el concepto de "carrera profesional", la fama y el éxito, trayendo arquetipos de farsantes, en extremo patológico. Otras cualidades, como el narcisismo y las soluciones redentoras, no aparecen como argumentos menores.

Suena muy pretencioso, tal vez, aunque el tono de comedia negra y el modo en que avanza esta ficción ayudan a preservar el suspenso. Nada de lo que pasó momentos antes en esta historia es tan importante como lo que pasará en la película y de modo inmediato. Es rápida, liviana y astuta en su planteo.

Punto altísimo del cine argentino, en su extensa tradición creativa, su capacidad de renovarse. Y a su modo es una bocanada para no asfixiarse con las etiquetas fáciles, las creencias de Perogrullo, los discursos vacíos. Nos aleja por un rato de los extremistas, que se autojustifican por los otros extremistas, todos agazapados.

Y bien graficados como esos perros que intentan morderse la cola. "Lo dejamos acá" es una trampa, en su formato de "comedia". No es recomendable para personalidades con rasgos paranoides. O sí, acaso también los incluye.

La elocuencia podría unir a esas tribus hacia un destino casi inminente, bajo alguna forma de terapia.

Fuente: MDZ Online|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

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