Los bebés extremadamente prematuros sufren alteraciones en el cerebro: el lenguaje y la memoria, los mayores perjudicados
Un estudio ha analizado la huella visible que deja un nacimiento prematuro en la arquitectura del cerebro
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Un estudio ha analizado la huella visible que deja un nacimiento prematuro en la arquitectura del cerebro
- Un parto extremadamente prematuro puede alterar el cerebro de los bebés en una fase en la que aún está organizando las redes que sostendrán el lenguaje, la memoria, la atención y el aprendizaje
- Estas mismas modificaciones que sufren los bebés prematuros pueden anticipar dificultades cognitivas años después, según un reciente estudio publicado en la revista NeuroImage
- Este descubrimiento llega del Departamento de Salud de Mujeres y Niños del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) tras seguir el estado de niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación y los comparó con menores...
- El análisis examinó la estructura cerebral hacia los 10 años y evaluó el rendimiento cognitivo a los 12 años, con diferencias repartidas por varias regiones y no concentradas en una sola zona
Un parto extremadamente prematuro puede alterar el cerebro de los bebés en una fase en la que aún está organizando las redes que sostendrán el lenguaje, la memoria, la atención y el aprendizaje. Estas mismas modificaciones que sufren los bebés prematuros pueden anticipar dificultades cognitivas años después, según un reciente estudio publicado en la revista NeuroImage. Este descubrimiento llega del Departamento de Salud de Mujeres y Niños del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) tras seguir el estado de niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación y los comparó con menores nacidos a término.
El análisis examinó la estructura cerebral hacia los 10 años y evaluó el rendimiento cognitivo a los 12 años, con diferencias repartidas por varias regiones y no concentradas en una sola zona. PUBLICIDAD Durante el tercer trimestre, la superficie cerebral se expande con rapidez y se pliega en surcos y circunvoluciones que reflejan cómo se organizan las redes neuronales. Cuando el nacimiento se produce en ese momento, el cerebro pasa de un entorno protegido a otro con ruido, luz e intervenciones médicas, y además pierde estímulos naturales como el contacto con las paredes del útero y la voz materna.
Esa trayectoria modificada deja una huella visible en la arquitectura cerebral de los niños estudiados. Así, los autores observaron una corteza más fina, menor plegamiento y surcos menos profundos que en sus pares nacidos a término, sobre todo en regiones temporales y del cíngulo, áreas vinculadas al lenguaje, la memoria, la atención y el control cognitivo. PUBLICIDAD Los cambios cerebrales de los niños muy prematuros El hallazgo central del estudio no fue una lesión aislada ni una única medida decisiva, sino un patrón distribuido por todo el cerebro.
Los investigadores sostienen que la capacidad cognitiva posterior pareció depender del equilibrio entre varios rasgos estructurales a escala de sistema, no del estado de una sola región. La conectividad aportó otra de las señales más relevantes. En los niños que después presentaron dificultades cognitivas, los autores detectaron conexiones alteradas entre regiones frontales, del cíngulo y temporales; en algunos casos, esas zonas mostraban patrones anticorrelacionados, es decir, evolucionaban en direcciones opuestas cuando lo habitual sería que funcionaran de forma coordinada.
PUBLICIDAD También aparecieron diferencias en los llamados nodos o centros de coordinación de la red cerebral, las regiones muy conectadas que integran información del conjunto del sistema. En los niños con dificultades cognitivas, esos nodos estaban situados de otra manera que en quienes se desarrollaron dentro del rango típico, un desplazamiento que puede afectar a la eficiencia con la que el cerebro procesa y comparte información. El estudio apunta así a que los resultados tras un parto extremadamente prematuro no dependen solo de lo ocurrido en el nacimiento.
También influyen la reorganización cerebral de los meses y años posteriores y la gravedad de complicaciones neonatales como la necesidad prolongada de ventilación o la displasia broncopulmonar, asociadas a una mayor probabilidad de dificultades cognitivas posteriores. PUBLICIDAD Los autores plantean que los patrones de estructura y conectividad cerebral podrían servir en el futuro para identificar antes a los niños con mayor riesgo, antes de que los problemas se manifiesten en el aula. Las regiones más afectadas en el trabajo están relacionadas con el lenguaje, la atención y la memoria de trabajo, capacidades que, según el texto, pueden reforzarse con estrategias educativas dirigidas, intervenciones cognitivas y apoyo temprano al desarrollo.
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