John Connolly, escritor: "Yo no escribo novelas negras, quiero que los lectores tengan un poco de esperanza"
El creador del detective Charlie Parker, publica Hijos de Eva, la novela número 23 de la saga, y cuenta cómo cambió su personaje, por qué necesita arriesgarse con otros géneros y qué conclusión imagina para la serie.
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John Connolly, escritor: "Yo no escribo novelas negras, quiero que los lectores tengan un poco de esperanza" El creador del detective Charlie Parker, publica Hijos de Eva, la novela n�mero 23 de la saga, y cuenta c�mo cambi� su personaje, por qu� necesita arriesgarse con otros g�neros y qu� conclusi�n imagina para la serie. Con 27 a�os de trayectoria y unos 40 libros, el escritor irland�s John Connolly, el creador de Charlie Parker, el detective atormentado que naci� en una novela que su autor jam�s imagin� publicada. Hoy, con Hijos de Eva, la entrega n�mero 23 de la serie, estuvo en Buenos Aires y se detuvo a pensar en lo que ese personaje fue haciendo con �l: de ser de rabia a ser de empat�a, de lector de cr�menes a prisma desde el cual mirar el paso del tiempo, la amistad y el miedo a la muerte.
Connolly habla con la cautela de quien confiesa tener hoy m�s dudas que antes y con la convicci�n de quien necesita el riesgo para seguir escribiendo. Mientras prepara adaptaciones para televisi�n, experimenta con una novela hist�rica y otra sin elementos sobrenaturales, y da pistas sobre el final de una saga que, dice, necesita una conclusi�n. "Parker era un ser de rabia en las primeras novelas. Gradualmente se transform� en un ser de empat�a", dice a BAE Negocios el escritor, que adem�s revela que parte de esta novela naci� de un accidente en el desierto de Salta y de un museo "inusual, triste y macabro".
La entrevista es en castellano al pedido del autor. - �C�mo es hoy tu relaci�n con Charlie Parker? -Cambi� a lo largo de los a�os. Cuando escrib� la primera novela era un escritor muy joven, en mis veinte, y no ten�a ninguna expectativa de que se publicara. Fue una gran sorpresa para m�, y despu�s tuve que vivir con las decisiones que hab�a tomado en ese primer libro.
En las primeras novelas Parker era un ser de rabia; gradualmente se transform� en un ser de empat�a. Ahora, para m�, Parker es una manera de examinar mi vida. Es como un prisma, como en la ciencia, que refleja la luz.
Me permite examinar las cosas que me interesan sin predicar a los lectores. Para m� es importante entretenerlos un poco. - �A qu� te refer�s con predicar? - Es dar lecciones. A veces le depositamos una carga a la ficci�n de g�nero, le pedimos que hable de la sociedad, de la violencia contra las mujeres, de cosas pol�ticas.
Cuando era m�s joven ten�a una tendencia a predicar un poco, como muchos j�venes. Ahora no quiero hacerlo: quiero tocar a los lectores, crear un efecto emocional. - �Y c�mo cambi� Parker con el tiempo? -Parker es dos o tres a�os mayor que yo, y despu�s de 30 a�os nos preocupan cosas diferentes. En Irlanda hablamos de la generaci�n s�ndwich: personas que son padres de sus hijos y, por su edad, tambi�n de sus padres, y siempre se preocupan por la familia.
Creo que se puede ver un reflejo de mis miedos en Parker, que ahora est� preocupado por su salud, por la posibilidad de su muerte y por el futuro. A trav�s de sus experiencias, de las de �l y las m�as, puedo examinar temas como la amistad entre los hombres. A veces creo que las mujeres subestiman la profundidad de esa amistad, porque nuestros afectos se demuestran a trav�s de acciones, no con palabras.
Y estar callado no es lo mismo que no tener algo para decir. Por eso la relaci�n entre Parker y Angel es hoy m�s importante que en las novelas anteriores. - �Sent�s que Parker es tu amigo? - No. Tengo una conexi�n con �l, y Parker comparte muchas de mis opiniones sobre la vida, mis gustos en la comida y en la m�sica.
Nunca dice cosas que yo no crea. Pero hay aspectos de mi personalidad en todos los personajes, en los malvados y en los buenos. Es necesario darles algo de la propia experiencia para darles vida ante los lectores.
No es suficiente decir que soy solo los buenos: soy tambi�n un poco los malvados. - �Todav�a te sorprende? - S�. Ya lo conozco mucho, pero no soy muy anticipado en mi escritura. No quiero planear cada detalle antes de empezar.
Durante el proceso, a lo largo de una semana, me surge una idea para la semana siguiente: una escena, un personaje, un momento. Es suficiente. Las personas creativas siempre tienen miedo, la duda es nuestra compa�era durante los esfuerzos creativos.
Empiezo con las primeras mil palabras y despu�s entiendo las pr�ximas mil. A mitad del libro empiezo a identificar la conclusi�n, solo en ese momento. Pero durante el a�o posterior a la idea inicial, mi inconsciente ha estado trabajando en la novela.
A veces escribo algo inusual, un personaje dice algo interesante, y es una manifestaci�n de ese proceso. Son sorpresas, para m� y creo que para muchos escritores. No entendemos el proceso de creaci�n, ni el de las novelas ni el de las pinturas o las canciones, y no queremos examinarlo.
Esa examinaci�n es para los profesores en las universidades y las escuelas. Para m� es suficiente poder completar una novela cada a�o o cada dos a�os. - �Eso te ayud� a no repetirte en las novelas de Parker? - Quiero que cada novela sea diferente de la anterior. En 27 a�os y 40 libros escrib� sobre Parker 25 veces: 23 novelas, una novela corta, y Parker aparece como personaje en otra.
Todos los otros libros son de no ficci�n, ciencia ficci�n, novelas literarias o cuentos de fantasmas. Experimento para aprender algo nuevo que despu�s puedo aplicar a las novelas de Parker. Es una tentaci�n escribir cada a�o una variaci�n de lo mismo, porque los lectores quieren pasar las vacaciones con un libro de sus personajes favoritos.
Pero yo necesito la posibilidad de un fracaso, no necesariamente creativo, pero s� comercial: un riesgo creativo. El a�o que viene se publicar� en ingl�s una novela sin elementos sobrenaturales y sin Parker, ambientada en Connecticut, una novela sobre la tensi�n entre los secretos de una familia y los secretos del Estado. Mis editoras inglesas est�n leyendo ahora una novela hist�rica ambientada en Italia en el siglo XVII, sobre la voz femenina y la historiograf�a.
Y en mi habitaci�n escribo la pr�xima novela de Parker, que cambi� gracias a los experimentos, porque aprend� algo nuevo. Espero que esos esfuerzos la mejoren. Ahora tengo m�s dudas que en el pasado; es m�s f�cil escribir con la confianza de uno, y esa confianza ya no la tengo. - �Imaginabas una gran saga cuando pensabas que no ibas a publicar? - No, fue una sorpresa la publicaci�n de la primera novela.
Despu�s de cuatro novelas, posiblemente despu�s de El camino blanco, me tom� un descanso de Parker para pensar sobre mi futuro creativo. En esos a�os escrib� novelas en el mismo universo y cuentos cortos para experimentar con voces. Cuando volv� a Parker pude ver una transformaci�n en las novelas, una mitificaci�n de los personajes en aspectos espirituales y metaf�sicos, y la posibilidad de crear una narrativa m�s grande en la que cada novela es como un cap�tulo.
Y esa narrativa necesita una conclusi�n. La historia de Parker necesita una conclusi�n. - �Eso quiere decir que se va a morir? - Por razones comerciales, los escritores no quieren terminar una serie con mucho �xito: quieren ganarse la vida con lo que escriben y no quieren enojar a sus lectores ni a sus editores. Yo quiero intentar darle a Parker una conclusi�n apropiada, una conclusi�n para su historia.
Estamos en la mitad del proceso de una adaptaci�n para televisi�n. Tenemos productores, distribuidores y un proceso de producci�n. Pero antes de comenzar tuve que compartir con los productores la conclusi�n, que no hab�a compartido con nadie salvo con mi esposa.
Era muy importante que entendieran la estructura de una posible adaptaci�n, porque ellos no quieren adaptar una novela por temporada: quieren tomar elementos y reorganizar la serie para crear algo interesante. - �Ya ten�s la conclusi�n de la saga? - Es dif�cil. En la pr�xima novela aprendemos m�s sobre Parker y su relaci�n con Angel y Louis, la posibilidad de que tengan una relaci�n no solo en esta vida sino en otras, recuerdos de vidas diferentes. Estoy preparando a los lectores para esa construcci�n.
Pero tengo que decidir si voy a concluir su historia al mismo tiempo que la adaptaci�n para televisi�n, o continuar hacia el mismo destino pero con una pregunta diferente. Tengo muchos a�os por delante: una serie no va a comenzar por dos o tres a�os a causa del proceso de adaptaci�n, y posiblemente no veamos ninguna adaptaci�n por la dificultad de crear algo muy caro para televisi�n. La novela hist�rica me dio una oportunidad para pensar en el proceso de adaptaci�n.
Parker es importante para m� no solo por razones comerciales sino por razones muy personales: en mi vida, en mi vida creativa. No creo que sea f�cil dejarlo ir. Es posible que contin�e en el mismo universo, pero posiblemente sin los personajes de la serie actual. - Mezclar lo sobrenatural con la novela de detectives era un riesgo, pero funcion�. - En el pasado fue m�s inusual.
Hoy hay una generaci�n de lectores, cr�ticos y escritores que no tienen los mismos prejuicios sobre esa mezcla, sobre lo sobrenatural y la literatura, la ciencia ficci�n y la fantas�a. Tienen una tolerancia m�s grande para experimentar. Durante muchos a�os hubo una tensi�n entre las novelas de detectives y lo sobrenatural, entre las novelas racionalistas y las irracionalistas.
Pero para m�, que soy cat�lico, es muy dif�cil ser completamente racionalista. Por mis ra�ces estoy c�modo con los cuentos de fantasmas y con los cuentos de hadas. Fue muy natural para m�, cuando empec� a escribir, mezclar las dos tradiciones, tambi�n por mis ra�ces literarias.
Se puede identificar una ra�z compartida en Sheridan Le Fanu, una novela de suspenso con elementos sobrenaturales. La primera novela policial en ingl�s, La piedra lunar, de Wilkie Collins, est� llena de miedo sobrenatural. Y el creador de la l�gica de Sherlock Holmes asist�a a sesiones espiritistas y cre�a en las hadas.
La relaci�n entre ambos mundos es m�s complicada de lo que permit�an los cr�ticos y lectores anteriores. Para m�, mis novelas son un retorno a esas ra�ces, a esa relaci�n en com�n con la literatura g�tica. Hoy es menos inusual, y eso es una fortuna para m�. - �Es verdad que esta novela tiene alguna inspiraci�n en algo que te pas� en Salta? - Estuve aqu� hace 15 a�os, en mi primer viaje a Latinoam�rica, para una promoci�n.
Quer�a explorar un poco. Quer�a ir de Salta a Cafayate y ver el paisaje, las piedras inusuales. Hay dos caminos: uno principal y otro m�s esc�nico, por las alturas y el desierto.
Yo tom� el segundo, pero sin un jeep, sin un coche apropiado. En la oscuridad de la noche, en el desierto, tuve un accidente y perd� una rueda del coche. - �Estabas solo? - S�. Muchas chispas y un poco de fuego.
No pod�a ver otros coches en la noche, pero afortunadamente la polic�a estaba muy cerca y vio las chispas. Me ayudaron a continuar hacia Cafayate. No quer�a seguir en el desierto; quer�a volver a una ciudad por el camino principal.
En Salta descubr� un museo inusual, triste y macabro: el Museo de Arqueolog�a de Alta Monta�a. Es dif�cil hablar de �l sin revelar la conclusi�n de la novela. Pero todos los escritores somos como cuervos: siempre buscamos cosas brillantes para robar, inspiraci�n.
Y ese museo fue una cosa brillante. Graham Greene dijo que cada escritor necesita tener en el coraz�n una pieza de hielo, para usar incluso las cosas terribles y las cosas tristes en su obra. Ese museo fue una cosa triste e inusual: hay una combinaci�n de recuerdos de Per� y de Teotihuac�n, cerca de la Ciudad de M�xico.
Pasaron 15 a�os y surge una idea, pero es posible que tengan que pasar muchos a�os antes de usarla. - �Y el t�tulo? - Es una oraci�n cat�lica a la Virgen Mar�a. Me gustaba el contrapunto, la contraposici�n de un rezo cat�lico con una figura monstruosa caminando en nuestro mundo. Hay un escritor ingl�s, M.
R. James, del siglo pasado, autor de cuentos cortos de lo sobrenatural, unos 30 en toda su vida. Para m� fue muy importante porque sus fantasmas tienen un aspecto f�sico: podemos verlos, podemos tocarlos, y, mucho peor, ellos tambi�n pueden tocarnos.
Y siempre tienen una hostilidad. Creo que los lectores pueden ver su influencia en estas manifestaciones de aspecto f�sico y en esa hostilidad. - Cuando habl�bamos de Parker pensaba en su hija Jennifer, que cada vez cobra m�s protagonismo. - Su representaci�n cambi� a lo largo de las novelas. En las anteriores hab�a una expectativa de redenci�n, de reunirse con su hija en el pr�ximo mundo.
Ahora, en la novela que viene en espa�ol, es posible que a algunos personajes se les niegue ese lugar a causa de su hostilidad hacia el Se�or. No puedo decir m�s. - El catolicismo atraviesa tu literatura. - S�, es importante. Cuando era un escritor m�s joven quer�a escribir como un norteamericano, por mis influencias norteamericanas.
Ahora entiendo que mis ra�ces culturales, hist�ricas, religiosas y espirituales son la diferencia entre mis libros y los de mis modelos norteamericanos, porque los escritores norteamericanos no tienen una conexi�n con los mitos, con los cuentos de hadas. Tienen una conexi�n m�s profunda con la tradici�n del racionalismo. Como dije antes, yo estoy m�s c�modo con el antirracionalismo.
En las novelas anteriores tuve que progresar paso a paso para introducir los elementos sobrenaturales, porque entend�a que a algunos lectores les iba a resultar dif�cil aceptarlos. Ahora los lectores est�n m�s c�modos. Acepto que no escribo como un norteamericano, que escribo con algo diferente.
Quer�a importar elementos de las tradiciones europeas e irlandesas a la novela detectivesca y, en el proceso, cambiar un poco la tradici�n. - �No te sent�s, en alg�n punto, m�s identificado con los escritores latinoamericanos de novela de detectives? - Hay una conexi�n. He le�do mucho, porque ellos est�n c�modos con los cuentos de hadas y con lo sobrenatural, aunque no veo mucho de eso en las novelas que le�. Pero adem�s los escritores irlandeses y los latinoamericanos compartimos una desconfianza en la polic�a como h�roe, a causa de nuestros pasados: en Irlanda, un pasado colonial, la desconfianza en la ley y en los jueces ingleses; aqu�, en Chile por Pinochet y en la Argentina por los generales.
Ahora intentamos descubrir una manera de vivir con el pasado y de progresar: la necesidad de reconocer la violencia, de castigar los cr�menes, pero con una tensi�n frente a la tendencia al silencio, a olvidar el pasado para crear un futuro diferente. En Irlanda tenemos una conversaci�n sobre la unificaci�n. Mi generaci�n carga con los recuerdos de la violencia, pero la generaci�n de mis hijos no tiene los mismos prejuicios: solo quiere ver un cambio en el bienestar, un cambio en nuestra manera de vivir.
Cuando leo sobre la historia de Chile puedo ver momentos de conexi�n. Inglaterra es demasiado cercana y no veo esas conexiones; nuestros pasados tienen v�nculos, pero los pa�ses son muy diferentes. Aqu� veo similitudes en las cosas literarias, pero tambi�n en las justas. -�Lees a autores argentinos de novela negra? -He le�do La fragildad de los cuerpos, de Sergio Olgu�n; novelas de Claudia Pi�eiro, Guillermo Orsi y Ernesto Mallo. - Tus libros tienen violencia.
Hubo mucha en Irlanda, la hubo en la Argentina, hoy la hay en el mundo. �Qu� puede hacer la literatura frente a eso? - Quiero enfrentar estos temas, pero no complacerme en ellos. La realidad es dif�cil, la vida es dif�cil, y no creo que nuestros esfuerzos literarios tengan que ser tan dif�ciles. Durante 15 a�os visit� prisioneros y trabaj� con ellos en un grupo de lectura.
Ah� entend� la importancia de un poco de escapismo en nuestra vida, en el cine, en la m�sica, en la literatura. Mis novelas tienen menos violencia que la realidad. Quiero darles tambi�n un poco de placer a los lectores: leer no tiene que ser una tarea, un acto duro.
Quiero ofrecerles la oportunidad de componer una vida o un mundo m�s alegre y, al mismo tiempo, enfrentar de manera sutil la realidad. A veces, en Espa�a o en Latinoam�rica, los cr�ticos describen mis libros como novelas negras. Pero yo no escribo novelas negras.
Las novelas negras no tienen mucha esperanza: todos los personajes terminan infelices o muertos. Al final de mis novelas quiero que los lectores tengan un poco de esperanza, la de que es posible cambiar el mundo, al menos un poco.
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