Jamie Stillman, el músico y fabricante de pedales que ayudó a construir el sonido distorsionado del rock norteamericano
Sunn O))), The Black Keys y The Mars Volta le deben parte de su estética sonora: "El rock de guitarras tuvo una meseta y ahora está volviendo con mucha fuerza" The post Jamie Stillman, el músico y fabricante de pedales que ayudó a construir el sonido distorsionado del rock norteamericano appeared first on Rolling Stone en Español .
Escuchá el resumen
Exclusivo para suscriptores Premium

Sunn O))), The Black Keys y The Mars Volta le deben parte de su estética sonora: "El rock de guitarras tuvo una meseta y ahora está volviendo con mucha fuerza" The post Jamie Stillman, el músico y fabricante de pedales que ayudó a construir el sonido distorsionado del rock norteamericano appeared first on Rolling Stone en Español .
- Hasta ese entonces Stillman era parte muy activa de la escena DIY punk, como músico (baterista de Harriet the Spy, guitarrista de The Party of Helicopters...
- Esa noche una lamparita se encendió en su cabeza y comenzó su obsesión por la electrónica, el diseño de circuitos y los pedales de diseño exclusivo...
- Jamie: Todo empezó entre 2004 y 2005, y probablemente alrededor de 2006 me di cuenta de que había algo grande acá
- Jamie: Bueno, la primera gran banda que usó nuestros pedales fue The Black Keys
Jamie Stillman encontró su pasión una noche, en los primeros años del milenio, en el sótano de su casa en Kent, Ohio. Hasta ese entonces Stillman era parte muy activa de la escena DIY punk, como músico (baterista de Harriet the Spy, guitarrista de The Party of Helicopters, entre otros grupos) y como emprendedor discográfico independiente (su sello Donut Friends editó más de cincuenta discos de punk, metal y shoegaze). Su pedal overdrive se había descompuesto y bajó al sótano con la firme convicción de arreglarlo.
Esa noche una lamparita se encendió en su cabeza y comenzó su obsesión por la electrónica, el diseño de circuitos y los pedales de diseño exclusivo, que hoy lo llevó a convertirse en un referente indiscutido del sonido rockero mundial, colaborando estrechamente en la creación sonora de bandas como Sunn O))), The Black Keys, The Mars Volta y My Morning Jacket, entre otras. Stillman y Julie Robbins, su pareja y socia en EarthQuaker Devices (EQD, la fábrica artesanal número uno de lo que se conoce como “pedales boutique”), pasaron por Buenos Aires para dar una master class para los alumnos de la EMBA (Escuela de Música de Buenos Aires), en una suerte de gira que terminará en Japón y que bien podría ser la de cualquier estrella de rock, y Rolling Stone los interceptó para que cuenten su peculiar historia, adelanten un poco cómo será el pedal que construyeron exclusivamente por primera vez para un grupo argentino, Catupecu Machu, y den su visión acerca de la actualidad de la escena global: “El rock de guitarras tuvo una meseta y ahora está volviendo con mucha fuerza”. Empezaste en el sótano de tu casa construyendo pedales manualmente, uno por uno, y pasaste a influenciar el sonido del rock en el mundo.
¿Cómo y por qué creés que ocurrió todo eso? Jamie: Todo empezó entre 2004 y 2005, y probablemente alrededor de 2006 me di cuenta de que había algo grande acá. Las casas de instrumentos comenzaron a contactarme para vender mis productos.
Vendía quizás 100 al mes, lo cual para ser algo hecho totalmente a mano, era muchísimo. Y ya para 2008 constituimos oficialmente EarthQuaker Devices, y ahí fue cuando dijimos: “Bueno, esto es algo de verdad”. ¿Qué pensaron en ese momento?
Jamie: Era confuso porque yo hacía un montón de cosas. Tocaba en bandas, era tourmanager, teníamos dos hijos pequeños y un hijo más grande, y recién me había comprado una casa. Tenía un muy buen trabajo haciendo diseño gráfico y Julie trabajaba en un banco.
Teníamos todo lo que constituiría una vida normal y buena, pero no era artísticamente perfecta, por así decirlo. A los dos siempre nos gustó el espíritu emprendedor, pero nada de lo anterior se había convertido realmente en un medio de vida. Por eso no tenía miedo de arriesgarme; era como “bueno, armé un sello discográfico a los 13 años o me fui de gira sin un peso a tocar en el living de la gente”.
Había una meta y el conocimiento de cómo lograrlo y sobrevivir, así que no nos daba miedo tomar riesgos. Y esto se sentía mucho más seguro que cualquier otra cosa en la que me hubiera arriesgado en el pasado. Dije: “No le tengo miedo a trabajar duro y siento que acá hay algo”.
Julie tenía mucho para aportar en las áreas que yo no manejaba, como la parte financiera y organizar las cosas en las que yo no era bueno. Sentí que podíamos lograrlo. Una vez que dejé de salir de gira y de trabajar como tour manager, y sobre todo cuando Julie dejó su trabajo unos cuatro años después, nos liberamos de todo lo demás.
Cuando te enfocás a tiempo completo, te das cuenta de que deberías haberlo hecho mucho antes. Todo lo otro estaba interrumpiendo el avance. ¿Dejaste de tocar?
Jamie: Sigo, pero no tanto como antes. Hasta hace un año más o menos seguía en una banda y ahora es la primera vez en 20 años que no estoy en una banda, y se siente raro. Es momento para tu proyecto solista.
Jamie: Sí, tal vez sea momento para mi proyecto solista. Mis bandas siempre fueron de rock, punk y música experimental. Así que nunca hubo una posibilidad de hacer una carrera comercial con eso, aunque hubiera querido.
El año pasado estuve tocando la batería en una banda de grindcore, con 49 años, ja. Una banda en la que tendría que haber estado a los 14. Así que creo que eternamente voy a estar en esa etapa.
¿Quién fue el primer músico famoso que compró tus pedales y le dio un gran impulso a la marca? Jamie: Bueno, la primera gran banda que usó nuestros pedales fue The Black Keys. Ellos son de Akron, como nosotros, y yo estaba trabajando para ellos en ese momento.
Eso hizo que la gente se fijara en nosotros porque Dan [Auerbach] usaba algunos de nuestros pedales. Pero más allá de ellos, sentí que de golpe un montón de gente nos contactaba. Un hito memorable fue cuando My Morning Jacket habló de nuestros pedales en una entrevista con la revista Guitar World, y muy poco después vino The Mars Volta.
El bajista, John Alderete, nos contactó y nos hicimos muy amigos. John fue un factor importantísimo en el crecimiento de EarthQuaker y en la cantidad de artistas que conocimos a través de él. ¿Cómo trabajaban en esos casos con los músicos?
Jamie: Muchas veces no teníamos una relación directa con ellos; ni siquiera nos contactaban. Siento que hace 10 años las cosas eran distintas a cómo son ahora, donde los artistas y las empresas más chicas como la nuestra tienen un trato mucho más directo. En aquel momento, la industria de los equipos boutique estaba en su segunda ola.
Antes no había internet y la gente veía a las marcas de equipamiento como entidades sin rostro ni nombre, algo muy impersonal. Cuando nosotros empezamos internet ya existía, así que el boca a boca se expandía más rápido y llegaba a los locales de instrumentos. Los músicos iban a los locales, veían un pedal, decían “qué bueno esto, no lo conocía” y lo compraban porque era algo nuevo y accesible.
No era el típico Boss o Electro-Harmonix. Después lo ponían en sus pedaleras, hablaban de eso en una revista y así te enterabas de que lo usaban. Para mí, como dueño, y para Julie cuando se incorporó, era difícil hacerse el tiempo para salir a buscar artistas activamente.
Pero era increíble cuando la gente iba a un local, compraba el producto, hablaba de él en una revista, eso interesaba a otros artistas, te contactaban y así terminábamos siendo amigos. Eso fue lo que hizo John por nosotros. John vino y nos dijo: “Tienen que conocer a Mario C, a Money Mark, a Kid Koala…”, toda esa gente por fuera del mundo del rock o el punk en el que nosotros nos movíamos.
Eso nos llevó a conocer a muchos productores. Los productores les ponían los pedales en las manos a los músicos durante las grabaciones, esa gente nos buscaba y con muchos entablamos relaciones de amistad de verdad. No era solo “somos una empresa que hace lo que necesitás”, sino “juntémonos a pasar el rato y al final charlamos de equipos”.
Ese es el tipo de vínculo que me gusta, y tenemos muchas relaciones así con bandas gigantescas. Es una faceta muy linda y rara del mundo de la música en la que estamos y en la que mucha gente no piensa. Después de todos estos años, ¿dónde encontrás la inspiración para crear nuevos modelos?
Jamie: Simplemente en el hecho de ser músico. Pienso en tocar la guitarra, la batería o en componer música. Me apasiona el sonido.
Tocás algo, das con una combinación de notas y decís: “Uhh, qué bien suena esto. Quedaría genial con un delay de múltiples toques que tenga un filtro y que lo podés manipular de tal manera”. Así es como funciona mi cabeza, y después podés transformar eso en un producto.
Otra gran fuente de inspiración hoy en día es ir a ver un recital: ves que los guitarristas usan una combinación específica de cosas que da un tono muy particular, y decís “eso suena increíble, apuesto a que puedo crear algo que capture ese sonido”. Capaz ellos lo logran con 15 pedales y yo quiero hacer uno solo que consiga ese efecto. Durante mucho tiempo mi gran fuente de inspiración era mi propia banda: necesitaba equipamiento que pudiera usar en vivo para recrear lo que lograba combinando varios pedales en una sola unidad.
Ahora que no estoy tocando en banda, surge mucho del trabajo en el estudio. Los dos crecieron con el rock de los 90. ¿Qué recuerdan de esa época?
¿Qué tenía de especial ese rock? Julie: Justo hoy estábamos hablando de esto. La primera vez que escuché a PJ Harvey me impactó muchísimo.
No se parecía en nada a lo que había escuchado antes, especialmente sus primeros discos, que eran tan crudos y viscerales. Crecí en los 90 y me encantaba todo lo que salía de Seattle. Cuando conocí a Jamie a fines de los 90, me empezó a mostrar música más experimental y underground, y eso me entusiasmó mucho.
Durante años solo conocía lo que me mostraba la disquería de mi barrio o lo que sonaba en la radio, así que disfruté mucho adentrarme en la música independiente. Jamie: Mi historia suena increíble cuando la cuento, pero es real. Crecí en los 80 escuchando hair metal: me gustaba mucho Poison, Skid Row y cosas así.
De ahí pasé al heavy metal más pesado: Slayer, Metallica… y de ahí me volqué al punk. Muy rápidamente, cuanto más chica y experimental era la banda, cuanto más inescuchable sonaba, más me gustaba. Eran bandas que tocaban en casas con afinaciones raras para sellos independientes chicos, como Antioch Arrow, Universal Order of Armageddon o Born Against.
Descubrí todo eso justo cuando bandas como Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden se volvían gigantescas, y yo decía: “Esas bandas son una porquería, a mí me gusta esta música rara”. Por supuesto que había excepciones; me gustaban mucho los Smashing Pumpkins, pero cualquiera que tuviera una guitarra en los 90 tenía que amar a Slint. Fui a ver a Soundgarden, a Pearl Jam, a todas esas bandas y hasta cierto punto me gustaban, pero el punk y el hardcore más oscuro capturaban mi atención por completo.
Me metí tanto en eso que estuve 15 años totalmente desconectado del mainstream, sin tener idea de muchísimas bandas masivas de las que la gente hablaba. Recién en los últimos dos años escuché por primera vez un disco entero de Nirvana varias veces, y la verdad que eran muy buenos. Me puse a escuchar audiolibros sobre Kurt Cobain, Mudhoney, la escena de Sub Pop o Hole, y me dije: “Bueno, voy a explorar a estas bandas que fueron gigantes y cambiaron el panorama musical”.
Eso es lo interesante de ese periodo: no era solo la música, fue un cambio cultural enorme para el mundo, una especie de nuevos años 60. Fue una gran época para las guitarras. Jamie: Sí.
Y hasta cierto punto veo que está volviendo, es interesante. Estando en el mundo del equipamiento podés anticipar hacia dónde va la música antes de que explote. Capaz durante tres años nadie busca pedales fuzz y, de repente, empezás a vender toneladas de fuzz; a los dos años tenés un montón de bandas con guitarras al frente sonando en la radio.
Se nota esa tendencia. También se ve en la moda con este regreso tan fuerte a los 80 y 90, ¿no? En EE.
UU. veo a chicos de 20 años y digo: “Dios mío, están vestidos como en 1994”. Lo veo en varias partes del mundo. Hay un regreso masivo de todas esas bandas, ves remeras de Nirvana por todos lados, gente hablando de Soundgarden… El rock de guitarras está resurgiendo.
¿O sea que pensás que el rock nunca desapareció? Jamie: No, no creo que se haya ido. Lo que pasa es que, por cómo está el mundo hoy, todo tiene su lugar.
Ya no es como antes, que el hip-hop moría y daba paso al rock, o el rock moría y daba paso a otra cosa. Ahora todo es masivo al mismo tiempo. Hay bandas que meten 20.000 personas y decís “¿es un chiste?
Nadie habla de ellos en los medios pero agotan estadios”. Hay espacio para todo, depende de qué decida ponerte el mainstream en tu cara. El rock de guitarras tuvo una meseta y ahora está volviendo con mucha fuerza.
¿Cómo fue el trabajo en el pedal que creaste para Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu? Jamie: El pedal se llama Towers. Es una combinación de reverb estéreo y filtro con un sonido muy único.
No es simplemente mandar un reverb grande a un filtro, están integrados de una forma muy interesante para crear un sonido nuevo que no podrías conseguir con pedales separados. En realidad es un producto de catálogo que hacemos nosotros, pero a Fernando le encantó y nos contactó para hacer una versión especial. Tiene una estética gráfica y de colores que diseñó él, junto con algunos de sus logos y su firma.
Es básicamente su identidad visual aplicada al pedal. ¿Cuál considerás que fue tu mejor invención? Jamie: De los pedales de EarthQuaker, mi favorito es el Rainbow Machine, simplemente porque es rarísimo.
La mayoría de la gente lo enchufa, no sabe cómo usarlo y se frustra porque hace un ruido espantoso. Pero cuando le encontrás la vuelta, logra un sonido hermoso e increíble. Te permite hacer locuras, pero requiere paciencia y que alguien te muestre un buen punto de partida para empezar a explorar.
Con los pedales, mucha gente tiende a poner todas las perillas al máximo y decir “esto suena mal”, pero este es un pedal que te obliga a prestar atención y a tocar con él, no a través de él. Te lleva días entenderlo. Salió en 2010 o 2011 y no había nada parecido en el mercado.
Tenés una relación estrecha con una banda muy especial como Sunn O))), que tanto trabaja con la estética sonora ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con ellos? Jamie: Fue genial. De hecho, fue algo que me cambió la vida y la perspectiva de lo que significaba colaborar con un artista.
Al crecer leyendo viejas revistas de guitarra y esas cosas, siempre me parecía algo cursi o un truco publicitario: te decían “comprá esto y vas a sonar como Joe Satriani”. Y la verdad es que no, jamás vas a sonar así. Por eso siempre pensé que trabajar con un artista era solo un truco de marketing.
Pero después te das cuenta de que podés hacerlo de otra manera: no tiene que ser un “comprá esto para sonar como tal”, sino “somos gente con ideas afines, trabajamos en este proyecto juntos y acá está el motivo por el cual a ambos nos apasiona”. Sunn O))) es una banda legendaria en la guitarra eléctrica, pero también muy polarizante. Un observador externo al que le guste la velocidad o el shred podría decir: “¿Por qué iría a ver a dos tipos tocar un solo acorde durante una hora?”.
Pero no se trata de eso. Es un experimento sobre el tono, los armónicos y lo que pasa cuando tocás a semejante volumen; cómo cambia el aire por la presión sonora y el simple desplazamiento de las notas. Es muchísimo más que la simple habilidad técnica.
Que nos pidieran ser parte de la creación de ese sonido fue un verdadero honor. Y después podés ir a ver cómo sucede eso en vivo y es tremendo ver lo que hacen con algo que vos fabricaste. Además, nos hicimos muy amigos: los fuimos a ver docenas de veces, nos visitan en Akron, hablamos por teléfono y salimos a tomar algo.
Preguntale a la nota
Hacé preguntas y la IA responde usando solo este artículo
2 preguntas restantes · Respuestas basadas en el contenido del artículo
Recibí las noticias en WhatsApp
Seguí nuestro canal para recibir lo más importante del día, directo a tu celular.
Noticias Relacionadas

Atenas peleó hasta el final, pero cayó en su estreno frente a Quimsa
El Griego mostró una buena imagen defensiva, aunque pagó cara la falta de efectividad desde el perímetro. La derrota fue por 83 a 77 en Santiago del Estero.

Hernán de "Mala Fama" explicó por qué se enojó con sus compañeros de "MasterChef Celebrity": "Me rajé, ¿para qué me iba a quedar?"
El músico contó la razón por la que dejó el chat de los participantes de MasterChef Celebrity. Los detalles, en la nota.

GPT-6 Astra se cansó de perder en StarCraft. Lo que hizo para ganar sorprendió hasta a los organizadores del torneo
Llevamos años poniendo a modelos de IA a jugar a videojuegos para medir sus capacidades y en eso precisamente consiste StarSkirmish , un torneo creado por aficionados a ' StarCraft: Brood War ' en el que se enfrentan varios modelos de IA. GPT-6 Astra era uno de los participantes, pero no dejaba de acumular derrotas , así que tomó una decisión tan efectiva como tramposa. El objetivo. Lo cuentan en el portal Kotaku . Durante la última edición de este torneo competían GPT-6 Astra, Claude Opus 5.5 y

Votar en otoño y no en verano le puede salir más barato al Estado: el efecto de las vacaciones aumenta el gasto en voto por correo
Además del factor estacional, el contrato vigente con Indra para el escrutinio supone un ahorro frente al nuevo acuerdo pensado para las elecciones de 2027
Comentarios
para dejar un comentario