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Gabi y Tomás tienen 24 años y se han mudado a una aldea en Asturias para reformar una casa abandonada: “Apenas llevamos cuatro meses saliendo”

La joven pareja ha decidido emanciparse fuera de la ciudad, ya que “la situación de los jóvenes para comprar vivienda” no era favorable

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Gabi y Tomás tienen 24 años y se han mudado a una aldea en Asturias para reformar una casa abandonada: “Apenas llevamos cuatro meses saliendo”
Lo esencial

La joven pareja ha decidido emanciparse fuera de la ciudad, ya que “la situación de los jóvenes para comprar vivienda” no era favorable

  • Con tan solo 24 años, Gabi y Tomás se han embarcado en “la mayor aventura de sus vidas”, describen los jóvenes al inicio de su primer video publicado en su canal de YouTube ‘Manos to the Obra’
  • Tal y como están intentando documentar, se han mudado de la ciudad a una aldea asturiana con el objetivo de reformar una casa abandonada: “Llevaba más de cuarenta años abandonada en un lugar idílico”, explica él...
  • Al poco de conocerse y empezar una relación, los dos se dieron cuenta de que ese sueño era compartido. “Apenas llevamos cuatro meses saliendo juntos
  • Desde muy el principio, nada más conocernos, ambos teníamos como una meta muy clara y sabíamos muy bien lo que queríamos”, remarca Tomás ante cámara

Con tan solo 24 años, Gabi y Tomás se han embarcado en “la mayor aventura de sus vidas”, describen los jóvenes al inicio de su primer video publicado en su canal de YouTube ‘Manos to the Obra’. Tal y como están intentando documentar, se han mudado de la ciudad a una aldea asturiana con el objetivo de reformar una casa abandonada: “Llevaba más de cuarenta años abandonada en un lugar idílico”, explica él, además de confesar que se han lanzado “sin experiencia, con poco presupuesto, pero con muchísimas ganas de cumplir nuestro sueño”. Al poco de conocerse y empezar una relación, los dos se dieron cuenta de que ese sueño era compartido. “Apenas llevamos cuatro meses saliendo juntos.

Desde muy el principio, nada más conocernos, ambos teníamos como una meta muy clara y sabíamos muy bien lo que queríamos”, remarca Tomás ante cámara. Por su parte, Gabi detalla que “la idea principal era empezar a buscar, porque ya habíamos descartado la idea de vivir en nuestra ciudad y la situación de los jóvenes para comprar vivienda”. PUBLICIDAD De esta forma, cuando se metieron en Idealista, considera que tuvieron “la suerte de muy pronto encontrar esta casa”.

Y es que la joven explica que “este tipo de casas tan baratas, que están en sitios tan idílicos, duran muy poco tiempo en el mercado”, lo que aceleró su decisión de mudarse. Una propiedad con pasado eclesiástico y una seria degradación Aunque los dos querían comprar una propiedad para reformar, no se esperaron que la suya tendría una historia que contar: “Esta casa se construyó como cuartel de la Guardia Civil... Pasó a manos de la Iglesia, que estuvo alquilada durante cuarenta años, hasta los años ochenta, que se quedó abandonada”, detalla Tomás.

Debido a ello, para cerrar la compraventa, tuvieron que acudir a una notaría en Oviedo para obtener la firma del representante del Arzobispado. PUBLICIDAD Al llegar, se dieron cuenta de que el estado inicial del inmueble presentaba graves deficiencias. La maleza bloqueaba los accesos exteriores, obligándolos a abrirse paso.

Gabi recuerda su primera visita: “Atravesamos todas las ortigas en pantalón corto y en chanclas”. En el interior, la estructura contaba con cocinas de leña en dos plantas, ausencia de saneamiento y vigas de madera deterioradas. Tomás señala que “casi por donde pasábamos tenías riesgo de caerte”.

Tras revisar las estancias por primera vez, Gabi confiesa que su primer pensamiento fue que “ni de coña compraríamos esta casa, porque al final es una casa muy grande, que tiene muchísimo trabajo, las vigas al final no nos dan mucha confianza... la electricidad no existe”. PUBLICIDAD Durante el viaje de vuelta, la pareja estaba evaluando todos los riesgos, pero el entorno terminó por convencerlos. Tomás resume el cambio de mentalidad con el que dieron el paso: “Al final siempre dices: ‘Nada es perfecto’”, subrayan, y si se encuentran unas “vigas carcomidas, pues se cambian, ¿no?”.

Así, tras negociar el precio y solicitar financiación bancaria, cerraron la compra. Sin agua ni luz: las primeras semanas de reforma Las primeras semanas estuvieron marcadas por la falta de suministros básicos. Gabi explica ante cámara que “nos dimos cuenta de que no teníamos electricidad y entonces no podíamos utilizar herramientas fuertes que implicasen electricidad” para hacer la reforma.

Pero además, “tampoco teníamos agua”. Por lo que “para conseguir agua, íbamos al lavadero del pueblo y nos traíamos las garrafas rellenas”, afirma. PUBLICIDAD Por otro lado, el interior se convirtió en un almacén provisional.

Tomás asegura que “literalmente tenemos esto lleno, tanto las maletas, aquí las herramientas, debajo de esta sábana más herramientas, colchones, basuras, en plan cubos y más cubos”. A pesar de la dureza de los trabajos de limpieza, calificados de “odisea” por Gabi y Tomás, mantienen intacta la ilusión. Y mirando al futuro, Gabi concluye: “También nos imaginamos la casita llena de vida, todos nuestros amigos viniendo, nuestra familia, llena de perritos y animalitos”.

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Fuente: Infobae|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

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