Ezequiel Lavezzi y su batalla más difícil: "Tuve que internarme para reorientar mi vida"
Tras alejarse de los flashes del fútbol europeo, el Pocho enfrenta un cuadro de depresión y crisis de salud mental. La intimidad de su recuperación y el motor que lo impulsa a seguir adelante: su familia.
Escuchá el resumen
Exclusivo para suscriptores Premium

Tras alejarse de los flashes del fútbol europeo, el Pocho enfrenta un cuadro de depresión y crisis de salud mental. La intimidad de su recuperación y el motor que lo impulsa a seguir adelante: su familia.
- La imagen que el mundo del fútbol conserva de Ezequiel Lavezzi es la de la alegría eterna, sin fecha de vencimiento
- Era el hombre de las bromas en la Selección, el delantero picante que conquistó Nápoles y París con una sonrisa que parecía blindada contra cualquier tristeza
- El quiebre y la decisión La internación en una clínica especializada no fue un evento aislado, sino el resultado de un desgaste emocional que el propio Lavezzi comenzó a poner en palabras
- El motor de la recuperación A los 38 años, Lavezzi entiende que su biografía ya no se escribe con goles, sino con estabilidad
La imagen que el mundo del fútbol conserva de Ezequiel Lavezzi es la de la alegría eterna, sin fecha de vencimiento. Era el hombre de las bromas en la Selección, el delantero picante que conquistó Nápoles y París con una sonrisa que parecía blindada contra cualquier tristeza. Sin embargo, detrás de esa fachada de éxito, fortuna y carisma, se gestaba una tormenta silenciosa que terminó por estallar lejos de las canchas.
Hoy, el Pocho no pelea por un título ni escapa de un defensor rústico. Su rival es invisible y mucho más complejo: la depresión y un trastorno de salud mental que lo llevó a tocar fondo. Tras una serie de episodios confusos que encendieron las alarmas en Punta del Este y Buenos Aires, el exfutbolista decidió, por voluntad propia y con el apoyo de su círculo íntimo, dar el paso más valiente después de su retiro: reconocer que no podía solo.
Lo hizo con el diario italiano Corriere della Sera. El quiebre y la decisión La internación en una clínica especializada no fue un evento aislado, sino el resultado de un desgaste emocional que el propio Lavezzi comenzó a poner en palabras. En sus declaraciones más recientes y honestas, el rosarino se alejó de los eufemismos. “ Venía zarpado.
No quedó otra que venir a internarme. Intenté limpiarme solo en la casa de Pilar y no pude”, supo confesar hace tiempo con una crudeza que humaniza al ídolo. El diagnóstico de hipomanía, un estado de salud mental que puede derivar en crisis de ansiedad y desbordes emocionales, fue el marco médico para una situación que los medios titularon inicialmente con sensacionalismo.
Pero para Ezequiel, las etiquetas importan menos que la realidad cotidiana de su tratamiento. La lucha contra los viejos hábitos y la necesidad de encontrar un nuevo equilibrio tras el retiro son desafíos que enfrentan muchos deportistas de élite, aunque pocos se atreven a verbalizarlo con tanta honestidad. Video: SportsCenter.
El motor de la recuperación A los 38 años, Lavezzi entiende que su biografía ya no se escribe con goles, sino con estabilidad. En este proceso, la figura de su hijo, Tomás, ha sido fundamental, no solo como apoyo emocional, sino como el motivo principal para no bajar los brazos. “ Cuesta, pero le tengo que meter ganas, reorientar mi vida, mis hábitos y todo esto hacerlo por mi hijo”, reveló el ex San Lorenzo, marcando un norte claro para su rehabilitación. El entorno del jugador ha sido hermético pero firme.
Desmintieron versiones de sobredosis y aclararon que se trata de un proceso integral de salud mental. La recuperación no es lineal; hay días de calma y otros de introspección profunda. Sin embargo, la decisión de Lavezzi de firmar su propio consentimiento de internación habla de una madurez nueva, una que entiende que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de supervivencia. "He pasado un momento difícil pero estoy bien.
Había tocado fondo; ya no podía verme así. Tuve una profunda sensación de inquietud, experimenté oscuridad. Me estaba haciendo daño a mí mismo.
Tanto a mí como a mis seres queridos. Alternaba entre depresión y ataques de ansiedad. Nunca estaba lúcido, mi cabeza estaba llena de pensamientos negativos", explicó.
Un nuevo tiempo Actualmente, Pocho alterna momentos de aislamiento terapéutico con apariciones controladas en sus redes sociales, donde se refugia en los buenos recuerdos de su carrera y en el afecto de los hinchas que no lo olvidan. San Lorenzo, Napoli y la Selección le han hecho llegar mensajes de aliento, recordándole que, aunque las luces del estadio se hayan apagado, su bienestar importa más que cualquier vuelta olímpica. " Siento orgullo por haber podido aceptar y afrontar mi fragilidad. Y también gratitud: haber estado tan enfermo me ha cambiado como persona.
Soy un hombre más consciente y maduro. A veces no se puede conocer la luz sin haber visto la oscuridad", admitió. La historia de Lavezzi es, en definitiva, un recordatorio de que la salud mental no distingue contratos millonarios ni éxitos deportivos.
Es una batalla humana, descarnada y necesaria. Hoy, el objetivo es uno solo: volver a ser ese Ezequiel que, más allá de la gambeta, pueda caminar tranquilo y en paz consigo mismo.
Preguntale a la nota
Hacé preguntas y la IA responde usando solo este artículo
2 preguntas restantes · Respuestas basadas en el contenido del artículo
Recibí las noticias en WhatsApp
Seguí nuestro canal para recibir lo más importante del día, directo a tu celular.
Noticias Relacionadas
Ya no hay deuda: Boca dominó a Franca, el mejor equipo de Brasil, y ganó la Champions League Americas
El club azul y oro cumplió un anhelo de prácticamente tres décadas al llegar al techo del continente; brilló en el Final Four en Obras

Súper Único: el clima de un River-Boca que dejará huella
Chacho y el Sifón, Beltrán y Brey, los campeones del mundo, y el ida y vuelta previo por el árbitro y el campo, le dan al Súper en el Monumental todos los ingredientes para que sea imperdible. Y encima, los dos llegan en buena racha.

River y Boca: hora, formaciones y cómo llega cada equipo al Superclásico en el Monumental
El equipo dirigido por Eduardo Coudet acumula nueve partidos sin perder, mientras que el conjunto de Claudio Úbeda lleva 12 encuentros invicto. El mal estado del campo de juego y cuáles son las polémicas de la previa.

Lucas Zelarayán, el futbolista que invita a filosofar
Con el auge de la influencia del pensador Edgar Morin en los entrenadores del fútbol moderno, analizamos las virtudes del crack del ‘Pirata’ y por qué su juego es tan relevante en el equipo de Ricardo Zielinski. El ‘Chino’ es el mejor jugador de equipo y al mismo tiempo es el mejor jugador del plantel
Comentarios
para dejar un comentario