El silencio que amenaza a las flores: el agro reconoce a las guardianas de los rindes
Escuchá el resumen
Exclusivo para suscriptores Premium

- Hoy, ese sonido es cada vez más tenue
- Este 20 de mayo, mientras las Naciones Unidas conmemoran una nueva edición del Día Mundial de las Abejas, la fecha se presenta menos como una celebración y más como un urgente llamado de atención
- Coincide con el nacimiento de Anton Janša, quien en el siglo XVIII fue pionero en las técnicas modernas de apicultura en su Eslovenia natal y elogió a estos insectos por su capacidad de trabajar duro necesitando muy...
- Muchos reportan la pérdida de hasta un 30% o 40% de sus colonias durante el invierno, una cifra que hace años habría parecido una catástrofe aislada y hoy amenaza con convertirse en la norma
El amanecer en el campo suele tener una banda sonora indiscutible: un zumbido constante, grave y laborioso que recorre los pétalos húmedos por el rocío. Hoy, ese sonido es cada vez más tenue. Este 20 de mayo, mientras las Naciones Unidas conmemoran una nueva edición del Día Mundial de las Abejas, la fecha se presenta menos como una celebración y más como un urgente llamado de atención.
No se trata solo de proteger a un insecto de rayas doradas; se trata de salvaguardar el delicado hilo que sostiene la producción de alimentos en todo el planeta. La elección de la fecha no es azarosa. Coincide con el nacimiento de Anton Janša, quien en el siglo XVIII fue pionero en las técnicas modernas de apicultura en su Eslovenia natal y elogió a estos insectos por su capacidad de trabajar duro necesitando muy poca atención.
Sin embargo, en pleno siglo XXI, la realidad cambió drásticamente: las abejas ahora necesitan desesperadamente la atención —y la acción— de la humanidad. Caminar hoy por los laboratorios de biología o conversar con los productores locales revela una preocupación uniforme. Las abejas, junto con otros polinizadores como los abejorros, las mariposas y los colibríes, están bajo asedio.
El uso indiscriminado de fitosanitarios, la pérdida de hábitats naturales, el cambio climático que altera los ciclos de floración y la propagación de parásitos agresivos crearon una “tormenta perfecta” que diezma colmenas enteras a un ritmo alarmante. Guardianas de la mesa Para entender la magnitud de la crisis, basta con mirar nuestro propio plato de comida. Tres de cada cuatro cultivos que producen frutas o semillas para el consumo humano dependen, al menos en parte, de los polinizadores.
Sin ellas, las góndolas de los supermercados perderían el color y la diversidad de las manzanas, las almendras, los tomates, el café y el chocolate. La ecuación es brutalmente simple: menos abejas se traduce directamente en una menor seguridad alimentaria mundial. Según advierten los informes de las Naciones Unidas, la asociación que el público general hace entre estos insectos y la miel es apenas superficial, ya que el endulzante es solo un subproducto de su verdadera función.
El impacto real de las abejas es invisible y monumental: actúan como el motor de la biodiversidad global. Al transportar el polen, viabilizan la reproducción de miles de especies vegetales que sostienen las cadenas alimentarias de otros animales y resguardan la salud de los suelos. El declive no es una hipótesis de laboratorio; es una realidad que los apicultores locales sufren en carne propia cada temporada.
Muchos reportan la pérdida de hasta un 30% o 40% de sus colonias durante el invierno, una cifra que hace años habría parecido una catástrofe aislada y hoy amenaza con convertirse en la norma. A pesar del panorama sombrío, la jornada de este 20 de mayo también deja espacio para la acción coordinada. En diversas ciudades, promueven la creación de “corredores biológicos urbanos” mediante la plantación de flores nativas en balcones y jardines, evitando el uso de insecticidas domésticos.
El Día Mundial de las Abejas nos recuerda que el destino de estos pequeños insectos está indisolublemente ligado al nuestro. Protegerlas no es un acto de caridad ambiental, sino un ejercicio de supervivencia colectiva. Mientras el sol comienza a caer en esta jornada de concientización, el zumbido en los campos persiste como un reminder persistente: si ellas callan, el futuro del planeta perderá su voz.
Preguntale a la nota
Hacé preguntas y la IA responde usando solo este artículo
2 preguntas restantes · Respuestas basadas en el contenido del artículo
Recibí las noticias en WhatsApp
Seguí nuestro canal para recibir lo más importante del día, directo a tu celular.
Noticias Relacionadas

El método definitivo para ordenar los tuppers de María Leaniz, experta en limpieza: "El error no es la cantidad, sino la falta de un sistema"
La especialista María Leaniz detalló una estrategia simple para terminar con el caos de los recipientes y las tapas perdidas. Además, las técnicas caseras más eficientes para eliminar las persistentes manchas de salsa.

Ni limón ni agua fría: el ingrediente casero que ayuda a evitar que la palta se oxide

Guía de poda del limonero antes del invierno: el error común que arruina tu producción de limones
Expertos advierten sobre la poda incorrecta del limonero en otoño, un error que afecta gravemente la producción de limones y la salud del árbol.

Comentarios
para dejar un comentario