El PRO advierte que crece el malhumor social
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- El trabajo, elaborado con datos de las consultoras de opinión pública Poliarquía y Casa Tres, sostiene que el consumo familiar comenzó a perder dinamismo en los últimos meses y que el apoyo social al Gobierno ya no se...
- Uno de los datos más delicados para la Casa Rosada aparece en el capítulo dedicado al humor social
- Aunque reconoce que hubo un rebote fuerte durante 2024 y parte de 2025, advierte que la mejora empezó a frenarse y que el Indicador de Consumo Familiar cayó en tres de los últimos cuatro trimestres
- En paralelo, se destruyeron 266 mil empleos registrados
Mientras Javier Milei insiste en que la Argentina atraviesa un “récord de consumo” y Luis Caputo celebra señales de recuperación económica, un informe de la Fundación Pensar –el think tank vinculado al PRO que preside María Eugenia Vidal – muestra otra cara del modelo libertario: caída del ingreso disponible, deterioro del empleo registrado, fuerte malhumor social y una sensación creciente de que “lo peor todavía no pasó”. El trabajo, elaborado con datos de las consultoras de opinión pública Poliarquía y Casa Tres, sostiene que el consumo familiar comenzó a perder dinamismo en los últimos meses y que el apoyo social al Gobierno ya no se erosiona únicamente por las polémicas políticas o los escándalos de gestión, sino también “por el bolsillo”. Uno de los datos más delicados para la Casa Rosada aparece en el capítulo dedicado al humor social.
Allí se afirma que se produjo “la mayor caída en las expectativas puestas sobre el gobierno desde su asunción” y que los sentimientos negativos ya alcanzan al 64% de los consultados. La economía desplazó incluso a la política como principal preocupación. Según el relevamiento, los problemas macroeconómicos y el costo de vida pasaron al tope de las inquietudes de los argentinos.
El informe pega especialmente sobre un punto sensible del discurso oficial: la recuperación del consumo. Aunque reconoce que hubo un rebote fuerte durante 2024 y parte de 2025, advierte que la mejora empezó a frenarse y que el Indicador de Consumo Familiar cayó en tres de los últimos cuatro trimestres. También cuestiona la lectura triunfalista del Gobierno sobre los números del INDEC.
El documento señala que hablar de “récord histórico” de consumo puede resultar engañoso porque detrás del promedio conviven realidades muy distintas: desde viajes al exterior y compra de autos hasta familias que dejan de pagar expensas o servicios. La crítica más dura aparece cuando analiza ingresos y salarios. Según Pensar, el ingreso disponible –es decir, lo que le queda a una familia después de pagar impuestos, tarifas y gastos fijos– está hoy 5,4% por debajo del nivel de 2023.
Además, los sectores de menores recursos fueron los más golpeados. El documento subraya que el aumento de tarifas y expensas se transformó en uno de los factores centrales del deterioro económico doméstico. Los gastos fijos ya representan cerca del 24% de los ingresos familiares, casi ocho puntos más que al final del gobierno de Alberto Fernández.
En materia salarial, el panorama también aparece oscuro. El informe sostiene que los jubilados fueron “uno de los grupos más afectados”, con una caída real del 24% en sus ingresos desde el inicio de la gestión Milei. El salario mínimo, agrega, sufrió un deterioro del 39%, el peor nivel en dos décadas.
Incluso relativiza la idea repetida por el Presidente de que la crisis salarial se concentra sólo en el Estado. Según los datos citados, los salarios privados formales también perdieron poder adquisitivo y cada trabajador resignó en promedio unos $2,3 millones. El empleo es otro foco de alarma.
Aunque el INDEC registró una creación neta de puestos de trabajo, Pensar advierte que la mejora se explica sobre todo por empleo informal y no asalariado. En paralelo, se destruyeron 266 mil empleos registrados. La encuesta además detecta un cambio de clima social: ya son más los argentinos que tienen miedo de perder el trabajo que los que no lo tienen.
Y casi dos tercios consideran más importante evitar despidos que bajar la inflación. El informe dedica un capítulo entero al ajuste cotidiano. Allí sostiene que el 68% resignó consumos o actividades habituales y que el 59% dejó de pagar algo o se atrasó por motivos económicos.
Entre los recortes más frecuentes aparecen ocio, primeras marcas, indumentaria y vacaciones. Sin embargo, el trabajo no es completamente devastador para el Gobierno. También reconoce que Milei mantiene pilares macroeconómicos sólidos: superávit financiero, equilibrio fiscal, mejora exportadora y acumulación de reservas.
La conclusión de Pensar es casi una advertencia política: el orden macro puede ser una condición necesaria, pero ya no alcanza por sí solo para sostener el humor social. Y ahí es donde el Gobierno empieza a mostrar sus primeras grietas.
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