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El placer y el terror y el placer

John Koenig vivía con su mujer y su hija en Minnesota cuando en 2009 descubrió que no podía expresar sus emociones más profundas. No eran emociones inusuales, pensaba, pero palabras como “sorpresa”, “tristeza”, “ira” y “miedo” no alcanzaban a dar cuenta de ellas en su totalidad. Koenig no conocía la teoría de los afectos y es posible que, de haber leído a René Descartes, no hubiese sabido qué hacer con él. Pero tenía una sensibilidad considerable para sutilezas que a otros les pasan desapercibid

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El placer y el terror y el placer
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John Koenig vivía con su mujer y su hija en Minnesota cuando en 2009 descubrió que no podía expresar sus emociones más profundas. No eran emociones inusuales, pensaba, pero palabras como “sorpresa”, “tristeza”, “ira” y “miedo” no alcanzaban a dar cuenta de ellas en su totalidad. Koenig no conocía la teoría de los afectos y es posible que, de haber leído a René Descartes, no hubiese sabido qué hacer con él. Pero tenía una sensibilidad considerable para sutilezas que a otros les pasan desapercibid

  • John Koenig vivía con su mujer y su hija en Minnesota cuando en 2009 descubrió que no podía expresar sus emociones más profundas
  • No eran emociones inusuales, pensaba, pero palabras como “sorpresa”, “tristeza”, “ira” y “miedo” no alcanzaban a dar cuenta de ellas en su totalidad
  • Koenig no conocía la teoría de los afectos y es posible que, de haber leído a René Descartes, no hubiese sabido qué hacer con él
  • Pero tenía una sensibilidad considerable para sutilezas que a otros les pasan desapercibid

John Koenig vivía con su mujer y su hija en Minnesota cuando en 2009 descubrió que no podía expresar sus emociones más profundas. No eran emociones inusuales, pensaba, pero palabras como “sorpresa”, “tristeza”, “ira” y “miedo” no alcanzaban a dar cuenta de ellas en su totalidad. Koenig no conocía la teoría de los afectos y es posible que, de haber leído a René Descartes, no hubiese sabido qué hacer con él.

Pero tenía una sensibilidad considerable para sutilezas que a otros les pasan desapercibid

Fuente: Página 12|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

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