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El pan, de la masa a la mesa, una tradición viva

Desde los hornos de tandir hasta los bazares locales, el pan sigue en el centro de la vida cotidiana y reúne técnicas regionales, artesanía y tradiciones ancestrales.

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El pan, de la masa a la mesa, una tradición viva
Lo esencial

Desde los hornos de tandir hasta los bazares locales, el pan sigue en el centro de la vida cotidiana y reúne técnicas regionales, artesanía y tradiciones ancestrales.

  • En Uzbekistán, el pan es un símbolo de vida, respeto y hospitalidad
  • La panadera Ayshajan Rakhmanova explica que cada paso requiere atención. "El proceso tiene varias etapas
  • Después estampamos el dibujo y lo horneamos en el tandir", explica
  • Añade que el pan de Khorezm es diferente al de otras regiones. "Nuestro pan es grande y tiene un sabor propio

Desde los hornos de tandir hasta los bazares locales, el pan sigue en el centro de la vida cotidiana y reúne técnicas regionales, oficio y tradiciones ancestrales. En Uzbekistán, el pan es un símbolo de vida, respeto y hospitalidad. Ninguna mesa está completa sin él.

Se trata con cuidado, nunca se desperdicia y siempre se comparte. En todo el país, cada región ha desarrollado sus propias variedades, moldeadas por las condiciones, las técnicas y las tradiciones locales. Desde panes compactos hasta otros más ligeros, cada tipo tiene su propia identidad.

Khiva y el arte de hornear pan en tandir Nuestro viaje comienza en Khiva, donde la elaboración del pan sigue estrechamente ligada a la tradición. El pan de Khorezm es grueso y denso, se cuece en un tandir hasta que la corteza queda crujiente. Los vecinos dicen que nunca debe cortarse con cuchillo, solo partirse con las manos y compartirse.

El proceso pasa por varias etapas. Primero se prepara la masa, después se divide y se da forma. Antes de meter el pan en el tandir se estampan dibujos en la superficie.

Cuando está listo, se saca con cuidado. La panadera Ayshajan Rakhmanova explica que cada paso requiere atención. "El proceso tiene varias etapas. Primero preparamos la masa, luego la dividimos y damos forma.

Después estampamos el dibujo y lo horneamos en el tandir", explica. Añade que el pan de Khorezm es diferente al de otras regiones. "Nuestro pan es grande y tiene un sabor propio. Las recetas cambian de un sitio a otro.

No añadimos leche ni aceite, nuestro método es distinto". Aunque el proceso ha evolucionado, su esencia se mantiene. Antes los tandir se calentaban con leña.

Hoy muchas panaderías utilizan gas para mantener una temperatura estable, pero conservan los métodos tradicionales. El pan se prepara a diario, casi siempre en función de la demanda. "Hacemos distintos tipos según los encargos. Ahora mismo estamos preparando pan para bodas", cuenta.

Gran parte del trabajo sigue siendo manual, aunque algunas fases como el amasado cuentan ya con ayuda de máquinas. "Lo más importante son las manos del panadero", añade. "El pan hay que hacerlo con cariño". Un producto local con una gran demanda En Khiva hay panaderías en casi cada calle, muchas llevan décadas abiertas. La panadera Manzura Masharipova asegura que el pan de Khorezm atrae tanto a vecinos como a visitantes. "Los turistas vienen expresamente a probar nuestro pan.

Su sabor es único", afirma. Explica que los métodos tradicionales determinan tanto el sabor como la textura. "Preparamos la masa con fermentación, mantequilla y a veces leche. Por eso su sabor es distinto".

La demanda sigue siendo alta y la producción suele ser limitada. "No distribuimos a las tiendas. La gente viene directamente a la panadería. Cuando lo prueban, vuelven".

Para muchos, el pan tiene un significado más profundo. "Para nuestra gente, el pan es sagrado. No puedo imaginar la vida sin él", dice. Samarkanda y sus técnicas de horneado singulares Desde Khiva el viaje continúa hasta Samarkanda, donde el pan tiene una identidad propia.

El panadero de cuarta generación Hamza Haydarov explica que tanto la técnica como el entorno influyen en el resultado final. "Nuestro pan tiene un sabor especial. Incluso después de dos o tres días sigue estando tierno", asegura. Uno de los factores clave es la fermentación.

Algunas variedades, como el pan gallasio, se dejan fermentar entre 12 y 13 horas antes de hornearlas, lo que da como resultado una textura densa y un sabor intenso. Otros tipos requieren fermentaciones más cortas, de entre tres y cinco horas, y dan lugar a panes más ligeros para el consumo diario. Haydarov subraya también el peso de las condiciones locales. "El clima es muy importante.

La gente intenta reproducir este pan en otros lugares, pero el sabor nunca es exactamente el mismo", explica. Otro rasgo distintivo es el uso de agua durante el horneado. "Aplicamos agua para que el pan la absorba y quede brillante. Eso ayuda a crear capas en el interior y mejora el sabor", señala.

La producción es continua, empieza a última hora de la noche y se prolonga durante todo el día. En un solo obrador se pueden producir a diario más de 1.000 hogazas. Pese a la demanda, mantener mano de obra cualificada sigue siendo un reto. "Formar a un panadero lleva tiempo.

Es un oficio que exige experiencia y responsabilidad", afirma. El pan como producto y como regalo En los bazares locales el pan es uno de los productos más visibles. La vendedora Shoira Sharipova, que lleva décadas en el oficio, asegura que la demanda la marca la calidad. "Los clientes eligen el pan por su color, su sabor y su calidad", explica.

A menudo también se compra pan como regalo. "La gente se lo lleva a otras personas por su sabor. Vendemos piezas grandes, medianas y pequeñas", detalla. Algunas variantes llevan leche y mantequilla, lo que hace el sabor más rico.

El valle de Fergana y el pan ceremonial Más al este, en el valle de Fergana, el pan ocupa un lugar central en la vida diaria y en las ceremonias. En Andiján el pan patir se produce de forma masiva y se utiliza en las tradiciones familiares. Grande y consistente, a menudo con varios kilos de peso, el patir se cuece en hornos tandir y se prepara con antelación, a veces durante toda la noche.

La vendedora Masudakhon Egamberiyeva explica que el pan está estrechamente ligado a las costumbres sociales. "El patir se utiliza en las bodas y en los grandes acontecimientos familiares. Forma parte de nuestras tradiciones", señala. Su preparación sigue un proceso marcado.

La masa se hace por la tarde, se da forma y se decora, y luego se hornea durante varias horas. Por su tamaño y sus ingredientes, el patir se mantiene fresco durante mucho tiempo si se conserva bien. "Se elabora con leche y mantequilla, lo que le da un sabor muy rico", añade. Para muchas familias el pan es una presencia constante, y la clienta Nargiza Abdurayimova asegura que el patir forma parte de su vida cotidiana. "Siempre lo tenemos en casa.

A dondequiera que vayamos nos lo llevamos para que otros puedan probarlo", cuenta. El pan en la vida diaria y en la tradición En todas las regiones el pan sigue reflejando la identidad local a través de su sabor, su textura y su elaboración. Pese a los cambios tecnológicos, los principios esenciales siguen siendo los mismos.

El pan se hace a diario, se comparte ampliamente y se valora más allá de su función como alimento. Sigue siendo una tradición viva que une la práctica cotidiana con el significado cultural a lo largo de las generaciones.

Fuente: Euronews ES|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

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