El mercado laboral argentino: ¿mostrando señales de alarma?
Los últimos datos del mercado laboral muestran un deterioro en el empleo y una menor capacidad de absorción del sistema, incluso en sus segmentos más precaria. Se advierte que el aumento de la desocupación enciende señales de alerta para el Gobierno
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Los últimos datos del mercado laboral muestran un deterioro en el empleo y una menor capacidad de absorción del sistema, incluso en sus segmentos más precaria. Se advierte que el aumento de la desocupación enciende señales de alerta para el Gobierno
- En el cuarto trimestre de 2025, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) reportó un aumento en la tasa de desocupación, que pasó del 6,6% al 7,5%, lo que implica 150 mil personas más sin empleo
- La tasa de actividad se mantiene prácticamente estable en 48,6%, mientras que la población económicamente activa pasa apenas de 14,53 a 14,60 millones de personas
- La tasa de empleo baja de 45,4% a 45,0% y la cantidad de ocupados se reduce de 13,60 a 13,50 millones
- Entre las ramas con mayor crecimiento aparecen la intermediación financiera (+23,0%), el agro (+18,5%) y la minería (+18,3%)
El mercado laboral argentino es uno de los factores clave que configura el humor social del país. Y los nuevos datos parecen no dar buenas noticias para el gobierno de Javier Milei. En el cuarto trimestre de 2025, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) reportó un aumento en la tasa de desocupación, que pasó del 6,6% al 7,5%, lo que implica 150 mil personas más sin empleo.
Sin embargo, lo que realmente destaca no es sólo ese aumento, sino cómo se alinean otros indicadores que siguen revelando limitaciones estructurales en el mercado laboral. La tasa de actividad se mantiene prácticamente estable en 48,6%, mientras que la población económicamente activa pasa apenas de 14,53 a 14,60 millones de personas. Es decir, no hubo una entrada masiva de trabajadores al mercado, sino que el problema estuvo del lado de la demanda de empleo.
La tasa de empleo baja de 45,4% a 45,0% y la cantidad de ocupados se reduce de 13,60 a 13,50 millones. En otras palabras, no sólo no se generaron nuevos puestos de trabajo, sino que además se destruyó empleo neto. En la composición de la ocupación se observa apenas un aumento marginal del cuentapropismo, mientras que la informalidad se mantiene en torno al 43%, sin cambios relevantes.
Esto sugiere que, aun en sus segmentos más precarios, el mercado laboral muestra limitaciones para absorber a quienes pierden su empleo. Un cambio en el patrón de ajuste del mercado laboral Lo que revelan estos datos es un cambio respecto al patrón tradicional del mercado laboral argentino. En episodios previos, cuando la desocupación aumentaba, eso solía estar vinculado con una mayor participación de la población en la búsqueda de empleo, lo que impulsaba, aunque de forma moderada, la creación de puestos de trabajo, a menudo informales o de baja calidad.
En estos casos, el crecimiento de la población económicamente activa llevaba a un aumento de la desocupación, pero siempre en un contexto de creación de empleo, aunque precario. Hoy, la participación laboral se mantiene prácticamente estable, lo que implica que no hubo un ingreso masivo de nuevos trabajadores al mercado. Y a pesar de esta estabilidad, el empleo cayó, lo que refleja una menor capacidad del mercado para generar nuevos puestos.
Además, los mecanismos tradicionales de absorción, como el cuentapropismo y la informalidad, muestran una capacidad de respuesta más limitada. Este cambio no necesariamente marca un quiebre, pero sí es una señal de alerta. El aumento de la desocupación parece estar más vinculado a la incapacidad del mercado para sostener y generar puestos de trabajo, lo que coloca a Milei frente a un desafío clave: cómo revitalizar un mercado laboral que no responde a las expectativas de empleo.
Una recuperación que no genera empleo El desempeño del mercado laboral es un reflejo de un crecimiento económico que no está alcanzando a todos. La evolución del mercado laboral es consistente con el perfil de recuperación que muestran los datos de actividad. El EMAE refleja un desempeño heterogéneo entre sectores.
Entre las ramas con mayor crecimiento aparecen la intermediación financiera (+23,0%), el agro (+18,5%) y la minería (+18,3%). Se trata de sectores dinámicos, pero con baja capacidad de generación de empleo. En cambio, los sectores que históricamente tienen mayor potencial para crear puestos de trabajo muestran un desempeño débil o contractivo.
La construcción registra una caída de 12,8%, la industria de 6,5% y el comercio permanece prácticamente estancado (-0,2%). Cuando el crecimiento se concentra en actividades poco intensivas en mano de obra y los sectores más demandantes de empleo siguen rezagados, el resultado es un desacople entre actividad y empleo. Puede haber recuperación en algunos indicadores macroeconómicos sin que eso se traduzca en una mejora efectiva del mercado laboral. (*) Economista de IDESA Argentina
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