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El futuro de la educación

El cerebro se desarrolla a gran velocidad en los primeros años de vida, pero la desnutrición puede dejar secuelas difíciles de revertir

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El futuro de la educación

El futuro de la educaci�n El cerebro se desarrolla a gran velocidad en los primeros a�os de vida, pero la desnutrici�n puede dejar secuelas dif�ciles de revertir "El hambre es el primero de los conocimientos: tener hambre es la cosa primera que se aprende" Miguel Hern�ndez La educaci�n requiere de dos combustibles b�sicos: la alimentaci�n y una buena escuela. Ambos, en el mundo actual de multiestimulaci�n, sobrecarga cognitiva, tiempos cada vez m�s veloces y mucha poblaci�n mal alimentada, se ven agredidos, conspirando contra un futuro cognitivo muchas veces amenazado. El cerebro es, quiz�, el �rgano m�s asombroso del cuerpo humano.

Sin embargo, detr�s de su capacidad para pensar, crear o recordar, el cerebro necesita energ�a. Es conocida la frase: somos lo que comemos. Podr�amos agregarle una especificidad: pensamos c�mo comemos.

Gran parte de la poblaci�n mundial padece desnutrici�n como consecuencia de la pobreza. Es m�s preocupante a�n en los ni�os, fundamentalmente en aquellos que se encuentran dentro de los dos primeros a�os de vida, pues presentan mayor susceptibilidad a padecerla. Primero, porque los ni�os no tienen la capacidad de discernir voluntariamente sobre c�mo alimentarse, pero adem�s porque en ese momento es cuando se desarrolla muy activamente el cerebro humano.

A los dos a�os de vida, el ser humano alcanza el 70 por ciento de su tama�o cerebral, mientras que el resto del cuerpo tarda 18 a�os en desarrollarse. Un tercio de la poblaci�n infantil africana y la mitad de la de Asia meridional presentan signos de desnutrici�n infantil. Gran parte de nuestra regi�n no escapa a estas caracter�sticas de d�ficit alimentario.

Durante los primeros a�os de vida humana se produce gran parte del desarrollo del cerebro. Por eso, es un momento irrecuperable si los factores nutricionales, especialmente las prote�nas y las calor�as, no se incorporan adecuadamente. Procesos como el lenguaje, la visi�n o los est�mulos emocionales, as� como los procedimientos motores y sensoriales, tienen en este tiempo un momento �nico.

Si el sistema nervioso se encuentra sin combustible, no existir� el sustrato correspondiente para poder desarrollarse. As�, diferentes trabajos, como el de los pioneros Stoch y Smythe, ya en 1963, postulan una disminuci�n permanente del crecimiento cerebral en los ni�os desnutridos, que redunda en una disminuci�n de la circunferencia craneal, atrofia cerebral y disminuci�n intelectual. Asimismo, estos ni�os presentan una disminuci�n del tama�o cerebral, observada mediante resonancia magn�tica, y de su coeficiente intelectual.

A largo plazo, la carencia alimentaria ocurrida a edad temprana genera mayor deserci�n escolar, menor ingreso a la educaci�n superior y menor desarrollo social en la adultez. Tambi�n se ha descrito un aumento de las patolog�as psiqui�tricas en los ni�os que nacen de madres desnutridas o que sufren desnutrici�n en la infancia, como, por ejemplo, los trastornos atencionales. Se ha observado, adem�s, que la desnutrici�n produce una disminuci�n en la reproducci�n de c�lulas del cerebro, tanto prenatales como posnatales.

Tambi�n se observa una menor cantidad de prote�nas, ADN, ARN, conexiones y neurotransmisores. Por ejemplo, cada neurona de la corteza del ni�o al nacer tiene 2.500 sinapsis, que llegan a 18.000 a los seis meses. Esta arborizaci�n es clave para constituir las redes que conforman la funci�n cerebral, pero se genera durante los primeros meses de vida.

En la desnutrici�n, estas comunicaciones se observan claramente afectadas. Una vez que el cerebro no se ha desarrollado correctamente, es dif�cil recuperarlo. Cuando se detectan estos problemas en un ni�o, adem�s de recuperar la alimentaci�n, deben activarse tanto la estimulaci�n temprana como la red social y educativa, para pensar en la posibilidad de evitar da�os permanentes.

Las poblaciones empobrecidas est�n m�s afectadas por factores ambientales y familiares, lo que dificulta a�n m�s la recuperaci�n. La privaci�n alimentaria act�a sobre todo el cuerpo. Muchos trabajos muestran la posibilidad de recuperaci�n corporal de ni�os desnutridos desde el punto de vista de la talla, pues se crece hasta los 18 a�os y se dispone de mayor tiempo para actuar.

Sin embargo, esta posibilidad no se presenta de igual manera en el sistema nervioso. Ser� muy importante, entonces, considerar como esencial alimentar adecuadamente a los ni�os durante el embarazo y los dos primeros a�os de vida. Educaci�n, estimulaci�n cognitiva, ejercicio f�sico, control de la presi�n arterial y v�nculos sociales son algunos factores que fortalecen la resiliencia, abriendo una ventana de prevenci�n.

La resiliencia cognitiva puede entenderse como la capacidad del cerebro para mantener su funcionamiento a pesar de agresiones biol�gicas, vasculares, metab�licas, traum�ticas, ambientales o gen�ticas. Factores como la desigualdad socioecon�mica, la contaminaci�n ambiental y la carga de enfermedades contribuyen a esta tendencia, marcando la importancia de los determinantes sociales en el envejecimiento, y un adelantamiento del envejecimiento cerebral. Con la inteligencia artificial aparece adem�s un fen�meno m�s complejo.

Mas desigualdad de acceso, pero a los que acceden se somente a la descarga cognitiva (cognitive offloading), es decir, la transferencia hacia una herramienta externa de funciones que antes realizaba el propio cerebro. As� como el GPS puede reemplazar parte de la orientaci�n espacial y los buscadores parte del esfuerzo de evocaci�n, la IA puede asumir tareas de escritura, s�ntesis, b�squeda, organizaci�n e incluso razonamiento y toma de decisiones. La calidad y la cantidad de sue�o est�n claramente relacionadas con el neurodesarrollo y un cerebro saludable.

El envejecimiento puede pensarse en tres dimensiones: edad cronol�gica, edad biol�gica y edad subjetiva. Estas dimensiones no siempre coinciden. Se adelanta en pa�ses m�s pobres.

La educaci�n de calidad en edades temprana de la vida es uno de los factores que nos mantiene saludable y m�s joven nuestra cognici�n. El ser humano se convirti� en una especie con gran capacidad para aprender y transmitir habilidades. El aprendizaje es un proceso que modifica nuestras decisiones a trav�s de las premisas memorizadas previamente.

Adem�s de la cuesti�n social y m�dica, la sociedad debe atender el problema productivo que genera la desnutrici�n infantil a partir del da�o del capital humano. Es as� indispensable la intervenci�n destinada a prevenir los da�os cerebrales irreversibles generados por el d�ficit alimentario durante el embarazo y la ni�ez temprana. Pero tambi�n a la protecci�n que se requiere a la descarga y fatiga cognitiva que produce la tecnolog�a. * Neur�logo y Psiquiatra, PhD.

Profesor Titular y Decano, Facultad de Ciencias M�dicas (UBA). Director de @alzheimerargentina

Fuente: BAE Negocios|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

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