El cine mendocino mira al mundo: los resultados del Cash Rebate
Películas con proyección internacional, nuevas inversiones y empleo local muestran el potencial de una industria que espera dar continuidad a sus incentivos.
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Películas con proyección internacional, nuevas inversiones y empleo local muestran el potencial de una industria que espera dar continuidad a sus incentivos.
- En una entrevista realizada en El Cruce, por la 105.5 FM MDZ Radio, el productor cinematográfico Marcelo Ortega, el realizador Mariano Donoso y la coordinadora de Mendoza Film Commission, Celeste Taroppio...
- Según explicó Celeste Taroppio, 33 películas han atravesado hasta ahora el proceso del Cash Rebate mendocino, una experiencia que ha permitido acumular resultados...
- Citando estudios del Banco Interamericano de Desarrollo y de Netflix utilizados para fundamentar las políticas de fomento...
- El próximo paso del Cash Rebate Con los resultados acumulados, el sector audiovisual mendocino se encuentra a la expectativa de una nueva convocatoria del programa, que todavía no ha sido oficializada en 2026
El cine producido en Mendoza atraviesa un momento particularmente interesante. Películas rodadas en la provincia participan de importantes circuitos internacionales, llegan a plataformas de streaming y comienzan a mostrar los resultados de un proceso que combina talento local, inversiones privadas y políticas públicas de promoción audiovisual. En una entrevista realizada en El Cruce, por la 105.5 FM MDZ Radio, el productor cinematográfico Marcelo Ortega, el realizador Mariano Donoso y la coordinadora de Mendoza Film Commission, Celeste Taroppio, conversaron con Gonzalo Llanes sobre este presente y sobre las condiciones necesarias para que el audiovisual continúe desarrollándose como industria en la provincia.
La conversación reunió experiencias cinematográficas muy diferentes, pero atravesadas por una pregunta común: cómo convertir las capacidades creativas y productivas de Mendoza en una actividad económica sostenible, capaz de generar trabajo, atraer inversiones y proyectar sus propias historias hacia el mundo. Una herramienta que ya muestra resultados Uno de los elementos centrales de este crecimiento es el programa de Cash Rebate, un mecanismo de incentivo a la producción audiovisual que permite reintegrar un porcentaje de las inversiones realizadas en la provincia, bajo determinadas condiciones. La herramienta busca hacer más competitiva a Mendoza como destino de rodajes, promover la contratación de profesionales y empresas locales y movilizar una cadena de actividades que va mucho más allá del ámbito cinematográfico.
Hotelería, gastronomía, transporte, construcción, servicios técnicos, alquiler de equipamiento, vestuario y locaciones forman parte de una economía que se activa cada vez que una producción se pone en marcha. Según explicó Celeste Taroppio, 33 películas han atravesado hasta ahora el proceso del Cash Rebate mendocino, una experiencia que ha permitido acumular resultados, evaluar su funcionamiento y realizar ajustes en las sucesivas convocatorias. La funcionaria también destacó el efecto multiplicador que caracteriza a esta actividad.
Citando estudios del Banco Interamericano de Desarrollo y de Netflix utilizados para fundamentar las políticas de fomento, señaló que por cada peso invertido en el sector audiovisual pueden movilizarse 14 pesos en otras actividades de la economía. No se trata de un cálculo específico sobre las películas mendocinas, sino de una referencia sobre el impacto económico potencial de la actividad, que ayuda a comprender por qué numerosos países y regiones compiten por atraer producciones cinematográficas. Para Taroppio, la experiencia provincial también deja un aprendizaje institucional: "Es muy importante entender que si hablamos de política pública, tiene que ser sostenida en el tiempo".
Y agregó: "Si no, son acciones, son concursos, son cosas que pasan en un momento y fotos que se sacan". Películas mendocinas que cruzan fronteras Las posibilidades de esta industria encuentran una expresión concreta en producciones que hoy circulan por escenarios internacionales. Marcelo Ortega, productor cinematográfico y presidente de la Asociación Civil Film Andes, participó en dos películas que reflejan esa proyección.
Una de ellas es La Virgen de la Tosquera, una adaptación de dos cuentos de Mariana Enríquez dirigida por Laura Casabé y guion de Benjamín Naishtat, que representará a la Argentina en la próxima edición de los Premios Óscar y puede verse en la plataforma HBO Max. La otra es Hangar Rojo, película chilena filmada íntegramente en Mendoza, que fue seleccionada para competir en los Premios Goya. Sus locaciones incluyeron especialmente el campus de la UNCuyo y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, espacios que permitieron recrear escenarios de una historia ambientada en los años del último golpe de Estado en Chile.
Son ejemplos de cómo Mendoza puede integrarse a producciones destinadas a públicos internacionales, aportando paisajes, infraestructura, servicios y equipos profesionales. Ortega subrayó que los incentivos audiovisuales forman parte de una práctica extendida internacionalmente y que deben comprenderse dentro de las políticas de desarrollo productivo. "Todos los países que apuestan al cine y la industria audiovisual tienen incentivos para producir y para generar", sostuvo, al comparar estas herramientas con los mecanismos de promoción que también existen en otras industrias. El productor destacó, además, que la actividad cinematográfica involucra distintas áreas del Estado, desde Producción y ProMendoza hasta Turismo, Cultura y los municipios que colaboran con los rodajes.
Esa articulación permite entender al audiovisual no solamente como una expresión artística, sino también como una actividad económica capaz de integrarse a la estrategia de desarrollo provincial. El cine también construye memoria e identidad Una dimensión diferente de ese potencial aparece en Saturno o Pequeño Tratado de la Melancolía, documental dirigido por Mariano Donoso, seleccionado para participar en Doclisboa, uno de los festivales internacionales más destacados del cine documental. La película forma parte de una trilogía filmada en el territorio de Lagunas del Rosario y las comunidades del secano de Lavalle.
Su protagonista es Rubén Díaz, referente de prácticas tradicionales de sanación, y la historia se desarrolla alrededor de un ritual que cada año reúne a personas provenientes de distintos lugares de Cuyo y otras provincias. Los otros proyectos de la trilogía exploran las ausencias que atraviesan ese territorio: las lagunas que desaparecieron y las lenguas originarias que dejaron de hablarse. Donoso adelantó, incluso, una próxima etapa de investigación y rodaje en la Biblioteca del Vaticano, donde se conserva un libro singular vinculado a la historia de los primeros habitantes de Mendoza.
La trayectoria de Saturno permite comprender otra característica fundamental de la producción cinematográfica: sus tiempos de desarrollo. Donoso conoció a Rubén Díaz en 2014 y la película llegará a las pantallas en 2026. Más de una década de trabajo, vínculos con la comunidad, investigación y creación. "El cine también es comunicación y conexión, y todo es lento en el cine y todo debe ser sostenido en el tiempo", reflexionó el realizador.
Su observación trasciende la experiencia personal. Una película puede requerir cuatro o cinco años desde su concepción hasta su estreno. Por eso, disponer de condiciones relativamente previsibles para producir y financiar proyectos resulta especialmente importante.
La continuidad de una política de promoción no solo favorece las inversiones: permite que los equipos profesionales se desarrollen, que los proyectos maduren y que las capacidades adquiridas no se dispersen entre una producción y la siguiente. En ese sentido, Donoso sintetizó con una imagen el carácter frágil de estos procesos: "Si uno no sostiene esos vínculos, el cine se evapora". El próximo paso del Cash Rebate Con los resultados acumulados, el sector audiovisual mendocino se encuentra a la expectativa de una nueva convocatoria del programa, que todavía no ha sido oficializada en 2026.
Durante la entrevista, Taroppio explicó que Mendoza Film Commission viene trabajando junto con las asociaciones audiovisuales de la provincia y la Subsecretaría de Industria y Comercio, dependiente del Ministerio de Producción, en el diseño de una nueva etapa. Los reglamentos operativos ya están elaborados y contemplan tres instrumentos complementarios: la continuidad del Cash Rebate tradicional; una modalidad de reintegro de hasta el 40% de la inversión para los proyectos de atracción de inversiones con productores de fuera de la provincia asociados a un productor o productora local. Una segunda modalidad con montos adaptados a producciones locales de menor escala; y una línea de fomento inicial para cortometrajes, videoclips y nuevos realizadores.
La propuesta busca atender distintas escalas de una misma industria: desde los grandes rodajes capaces de atraer inversiones externas hasta las producciones locales que necesitan herramientas para dar sus primeros pasos o ampliar sus posibilidades. Taroppio señaló que existe acompañamiento institucional para avanzar con el esquema y que resta la asignación presupuestaria necesaria para habilitarlo. La intención es abrir una nueva ventana de convocatoria que pueda extenderse hacia 2027, y que la ventanilla para los proyectos que llegan desde fuera de Mendoza sea continua, sin una fecha límite, a fin de poder contener a las películas en desarrollo en el momento que estén en condiciones para ser rodadas, captar oportunidades y facilitar la articulación con los calendarios de producción.
El trabajo previo representa una base importante: existe una herramienta conocida por el sector, una experiencia acumulada de 33 producciones y una propuesta elaborada en diálogo entre el Estado y los actores de la industria. En ese contexto, la confirmación de una nueva convocatoria permitiría dar continuidad a un proceso que ya ha demostrado su capacidad para movilizar producción, trabajo e inversión. Una industria para producir y contar nuestras historias El desarrollo audiovisual tiene, además, un valor que no se agota en sus resultados económicos.
El cine puede generar empleo y exportar servicios, pero también registrar paisajes, recuperar memorias, construir identidad y ofrecer nuevas miradas sobre el territorio. En la entrevista, Taroppio lo expresó al advertir sobre la importancia de que una comunidad tenga la posibilidad de contar sus propias historias: "Después viene otro y los cuenta por nosotros". Esa dimensión cultural convive con la económica.
Películas tan diferentes como Hangar Rojo, La Virgen de la Tosquera y Saturno muestran que la industria puede crecer en diversidad, sin necesidad de elegir entre grandes producciones, cine independiente y relatos profundamente ligados a Mendoza. Con profesionales formados, productoras activas, locaciones competitivas y una herramienta de incentivo que ya cuenta con experiencia, la provincia tiene una oportunidad concreta de seguir ampliando su lugar en el mapa audiovisual. El desafío ahora es sostener las condiciones que hicieron posible ese recorrido, para que filmar en Mendoza sea cada vez menos una excepción y más una actividad productiva con continuidad y proyección.
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