Descubren bacterias en la niebla capaces de consumir la contaminación del aire
Investigadores de Estados Unidos descubrieron que ciertas gotas de niebla contienen comunidades bacterianas que pueden ayudar a eliminar contaminantes del aire.
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Investigadores de Estados Unidos descubrieron que ciertas gotas de niebla contienen comunidades bacterianas que pueden ayudar a eliminar contaminantes del aire.
- Investigadores de Estados Unidos descubrieron que ciertas gotas de niebla contienen comunidades bacterianas que pueden ayudar a eliminar contaminantes del aire
- La niebla suele considerarse un fenómeno atmosférico pasajero compuesto únicamente por diminutas gotas de agua
- El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona y de la Universidad de Susquehanna, en Estados Unidos, revela que algunas gotas de niebla albergan densas comunidades bacterianas
- Las gotas de niebla están más vivas de lo que pensamos La comunidad científica sabía desde hace tiempo que las bacterias pueden ser transportadas por el aire
Investigadores de Estados Unidos descubrieron que ciertas gotas de niebla contienen comunidades bacterianas que pueden ayudar a eliminar contaminantes del aire. La niebla suele considerarse un fenómeno atmosférico pasajero compuesto únicamente por diminutas gotas de agua. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que puede convertirse temporalmente en un pequeño ecosistema donde las bacterias viven, se multiplican e incluso modifican la química de la atmósfera.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona y de la Universidad de Susquehanna, en Estados Unidos, revela que algunas gotas de niebla albergan densas comunidades bacterianas. Además, estos microorganismos son capaces de descomponer contaminantes del aire, como el formaldehído, y alterar así determinados procesos químicos atmosféricos. Las gotas de niebla están más vivas de lo que pensamos La comunidad científica sabía desde hace tiempo que las bacterias pueden ser transportadas por el aire.
Lo que no estaba claro era si estos microorganismos permanecían activos en la atmósfera, es decir, si eran capaces de alimentarse y reproducirse mientras flotaban en el aire. El nuevo trabajo, publicado en la revista científica 'mBio', aporta una respuesta importante a esta cuestión. Los investigadores se centraron en la llamada niebla de radiación, que se forma durante la noche cuando la superficie terrestre se enfría y el aire cercano al suelo alcanza la saturación.
Este tipo de niebla suele originarse en la misma zona donde permanece durante horas, lo que permitió al equipo estudiar una misma masa de aire a lo largo del tiempo. Durante dos años, los científicos analizaron 32 episodios de niebla en el estado de Pensilvania. Recogieron muestras antes de su formación, durante el episodio y después de su disipación.
Además, estudiaron por separado las bacterias presentes en las partículas secas de aerosol y las que habitaban en el interior de las gotas de niebla. Una sorprendente concentración de vida microscópica Los análisis detectaron alrededor de un millón de señales genéticas bacterianas por mililitro de agua de niebla. Los investigadores señalan que menos del 1% de las gotas de niebla contienen bacterias de forma individual.
Sin embargo, cuando se consideran todas en conjunto, la concentración total alcanza niveles comparables a los de ecosistemas acuáticos naturales como lagos y océanos. En otras palabras, incluso un volumen muy reducido de agua de niebla puede albergar una comunidad microbiana extraordinariamente densa. Las bacterias no solo viajan, también se multiplican Uno de los hallazgos más llamativos del estudio fue comprobar que las bacterias se reproducen activamente dentro de la niebla.
Si las gotas simplemente capturaran los microorganismos ya presentes en el aire, cabría esperar que, una vez desaparecida la niebla, las concentraciones bacterianas regresaran a sus niveles iniciales. Sin embargo, los investigadores observaron justamente lo contrario. Tras seis episodios distintos de niebla, la cantidad de bacterias presentes en el aire era, de media, un 45% superior a la registrada antes de la formación de la niebla.
En algunos casos, el aumento alcanzó el 90%. Las observaciones microscópicas respaldaron esta conclusión. Las bacterias presentes en las gotas de niebla eran de mayor tamaño y el número de células en proceso de división era más del doble que el observado en las partículas secas de aerosol.
Bacterias que ayudan a limpiar la contaminación del aire El estudio identificó al género Methylobacterium como el grupo bacteriano dominante. Estas bacterias, habituales en plantas y suelos, se caracterizan por alimentarse de compuestos simples de carbono. En el entorno de la niebla, uno de esos compuestos resultó ser el formaldehído.
Este contaminante es muy común tanto en exteriores como en interiores. Puede irritar los ojos, la nariz y la garganta y desempeña un papel importante en la química atmosférica. Los investigadores observaron que los niveles de formaldehído presentes en la niebla disminuían con gran rapidez.
Cuando en los experimentos se eliminaban o filtraban los microorganismos, esa reducción se ralentizaba considerablemente, lo que indica que las bacterias eran responsables de gran parte de su degradación. Además, este proceso resultó aproximadamente 200 veces más rápido que el observado anteriormente en el agua de las nubes. Según los autores, estas bacterias no solo utilizan el formaldehído como fuente de alimento, sino que también pueden descomponerlo para eliminar sustancias potencialmente tóxicas de su entorno.
Nuevas preguntas para la captación de agua de niebla La investigación plantea además interrogantes sobre las tecnologías que utilizan la niebla como fuente de agua potable en regiones áridas. Estos sistemas emplean redes o superficies especiales que capturan las gotas de niebla y las canalizan hacia depósitos de almacenamiento. El estudio no responde directamente a la cuestión de si esta agua es apta para el consumo humano.
Sin embargo, sí demuestra que la niebla está lejos de ser un medio estéril y que contiene una gran cantidad de microorganismos. Aunque algunas bacterias pueden desempeñar un papel beneficioso al eliminar contaminantes, los investigadores recuerdan que determinadas especies de Methylobacterium pueden comportarse como patógenos oportunistas, especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados. Por ello, los autores consideran que los riesgos microbiológicos deberían tenerse en cuenta en el diseño y la gestión de futuros proyectos de captación de niebla.
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