Bajofondo: resistir el presente con las frecuencias del pasado
Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico hablan sobre Ohm, un álbum que revisita la electrónica desde lo analógico, reflexiona sobre el futuro incierto y reafirma la identidad musical que convirtió a Bajofondo en un proyecto pionero entre raíces rioplatenses y experimentación contemporánea. The post Bajofondo: resistir el presente con las frecuencias del pasado appeared first on Rolling Stone en Español .
Escuchá el resumen
Exclusivo para suscriptores Premium

Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico hablan sobre Ohm, un álbum que revisita la electrónica desde lo analógico, reflexiona sobre el futuro incierto y reafirma la identidad musical que convirtió a Bajofondo en un proyecto pionero entre raíces rioplatenses y experimentación contemporánea. The post Bajofondo: resistir el presente con las frecuencias del pasado appeared first on Rolling Stone en Español .
- El colectivo rioplatense liderado por Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico nació con la idea de conectar las raíces del Río de la Plata con lenguajes contemporáneos como la electrónica
- En entrevista con Santaolalla y Campodónico aparece la idea de un futuro incierto y cada vez más oscuro, marcado por transformaciones tecnológicas y una sensación general de crisis
- En ese contexto, Ohm plantea la música como una forma de resistencia, una manera de responder a esas tensiones a través de frecuencias...
- Juan: Pero en un momento dijimos: “no, tenemos que volver a los instrumentos analógicos.” Nos metimos en un estudio en Buenos Aires que se llama La Siesta del Fauno...
A más de dos décadas de su aparición, Bajofondo sigue explorando el territorio que ayudó a abrir dentro de la música latinoamericana. El colectivo rioplatense liderado por Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico nació con la idea de conectar las raíces del Río de la Plata con lenguajes contemporáneos como la electrónica. Con el paso del tiempo, ese cruce entre tradición y experimentación se convirtió en una de sus principales señas de identidad.
Su nuevo álbum, Ohm, retoma esa conversación desde otro ángulo. Aunque el proyecto surgió hace años bajo la etiqueta de “tango electrónico”, el disco funciona más bien como un homenaje a la electrónica misma. El proceso partió de herramientas digitales y terminó trasladándose a sintetizadores vintage en un estudio de Buenos Aires, donde el material adquirió una textura más analógica y una estética que dialoga con la visión del futuro que imaginaba la electrónica de décadas pasadas.
El título del disco también plantea una dualidad que atraviesa el proyecto. Por un lado, ohm es la unidad que mide la resistencia eléctrica; por otro, es un sonido asociado con la meditación y la espiritualidad. Esa combinación de resistencia y frecuencia sirve como metáfora para el momento actual.
En entrevista con Santaolalla y Campodónico aparece la idea de un futuro incierto y cada vez más oscuro, marcado por transformaciones tecnológicas y una sensación general de crisis. En ese contexto, Ohm plantea la música como una forma de resistencia, una manera de responder a esas tensiones a través de frecuencias, experimentación sonora y una libertad creativa que ha definido a Bajofondo desde sus inicios. ¿Cómo están?
Gustavo: Muy bien. Juan: Muy bien, contentos de estar acá en México. Gustavo: Muy felices.
Adoramos México y siempre nos sentimos muy bien recibidos. Hay mucho aprecio por nuestro trabajo y eso siempre es muy lindo. Felicidades por el disco, lo disfruté mucho.
Pero háblenme de este proceso en el que, con esta bandera de paz y humor, hacen las paces con la idea del tango electrónico. Gustavo: Fue un momento de humor. Decíamos: “bueno, ¿qué hacemos en el próximo disco?
Hagamos un disco de tango electrónico.” Pero en realidad, si lo pensás, no es un disco de tango electrónico. Es un disco donde homenajeamos a lo que es la electrónica. Juan: Sí, es una mezcla bien particular.
Empezamos el álbum con la idea de meternos de vuelta en la electrónica y lo arrancamos con instrumentos muy actuales, más digitales, mucho plug-in. Gustavo: Lo que usamos normalmente en nuestro laburo. Juan: Pero en un momento dijimos: “no, tenemos que volver a los instrumentos analógicos.” Nos metimos en un estudio en Buenos Aires que se llama La Siesta del Fauno, lleno de sintetizadores vintage y tradujimos la música que ya teníamos en digital a un lenguaje mucho más analógico, más atómico.
De ahí sale la textura del disco. Juan: Y también está esa idea de la electrónica de antes, de aquella visión del futuro. Gustavo: El futuro era el de antes.
Juan: Exacto. El de ahora es terrible. Entonces también es un comentario sobre la contemporaneidad, mirar un poco hacia atrás para hablar de lo que está pasando hoy.
¡Claro! Me llamó la atención algo que dijeron sobre el origen de Bajofondo: que no solo querían hacer música cantada en español, sino que sonara en español. Gustavo: Claro, tocada en español.
Cuando era chico escribía canciones en inglés, influenciado por los Beatles. Pero a los 14 años me di cuenta de algo: no solo tenía que cantar en castellano, tenía que tocar en nuestro idioma. Ahí empezó mi relación con el folklore y también con el tango.
Gustavo: El tango siempre lo miré con mucho respeto. Es una música muy popular, pero muy sofisticada. Sentí que tenía que llegar a cierto momento para meterme ahí.
Y cuando encontré a Juan, sentí que era la persona perfecta para hacerlo y para que aparte el proyecto tomara otra dimensión. Porque el hecho de que sea un proyecto argentino-uruguayo le da una característica también única. Juan: Desde el comienzo en Bajofondo queríamos hacer algo totalmente nuevo y de tendencia, pero conectado con las raíces y con la identidad.
En aquel momento no existía nada de esto. Y eso, que en aquel momento fue una bandera prácticamente dentro de lo que era la música latinoamericana y la electrónica en particular. Gustavo: No existía la latintrónica.
Juan: ¡No! Ni el Andes Step, ni nada de eso. Fue muy anterior.
Un poco nos sentimos pioneros, pero hoy lo vemos en muchos artistas mainstream que parten del hip-hop o del trap y terminan conectando con raíces locales. Y nos parece muy saludable. Juan: También hay algo ideológico en sostener nuestra identidad cultural desde el lugar en que estamos, y darle el valor y el aporte que merecen.
Porque me parece que en la música hay un refugio ante toda esta cosa digital y a veces muy atomizada y muy alienante. Reconectarse con de dónde sos, con tu barrio, con lo que te conmovía de chico. Cuéntenme de esa dualidad que tiene el título.
Ohm como la unidad derivada de resistencia eléctrica, pero también como un sonido con una gran carga espiritual. Gustavo: Bueno, vos sabés que ‘Ohm’ es un vocablo que está asociado con la espiritualidad. Es una palabra que no solo funciona como palabra, sino también como un sonido que se pronuncia, mántricamente, para conectarte y ponerte en un estado. ‘Ohm’ también es una unidad que mide la resistencia de las corrientes eléctricas, y me gusta pensarlo como una analogía de este momento: la necesidad de una forma de resistencia frente a todas las corrientes que nos atraviesan.
Además, su símbolo es la omega, la letra asociada con el final, lo que refuerza la sensación de que estamos viviendo el cierre de una época. Estamos atravesando un punto de quiebre en la historia humana. Con el transhumanismo, la genética y la inteligencia artificial, es muy probable que un ser humano dentro de cincuenta años probablemente sea irreconocible para nosotros ahora.
Juan: Sí, por eso hoy hay una idea de futuro bastante apocalíptica. Y nosotros jugábamos un poco con esa frase: “el futuro era el de antes”. Por eso también aparece esta vuelta a la electrónica, como preguntarnos cómo era ese futuro imaginado en esa época.
Había una esperanza, ¿no? Incluso los aparatos parecían robots. Gustavo: Sí, claro.
Juan: Era una visión del futuro más esperanzadora. Gustavo: Cuando yo era chico (no hace tanto), pensaba en el futuro y me imaginaba un lugar donde no hubiera guerras, donde quizá llegaría la paz, donde las enfermedades se curarían, con autos voladores… Y hoy ves a los jóvenes, a nuestros hijos en casa, y te preguntás cómo se imaginan el futuro. Y la imagen es bastante horrible, bastante espantosa.
No solo hay incertidumbre sobre lo que va a pasar, que siempre existió y es parte de la vida, el principio de incertidumbre es algo cuántico, sino que ahora el problema es que parece haber casi una certidumbre de hacia dónde vamos, por lo que ves todos los días. Juan: Ahí viene la resistencia. Gustavo: La resistencia, exactamente.
Y también la importancia de las frecuencias, porque sabemos que todo son frecuencias, incluida la música. Si hoy incluso el sonido se usa como armamento, sabés que ahora se repelen manifestaciones con sonido y existen muchas otras tecnologías desarrolladas en esa línea, nosotros también tenemos esas herramientas. No para llamarlas armas, pero sí frecuencias que podemos usar para expandirnos y aportar otra cosa.
Nunca había pensado que la certidumbre pudiera ser más inquietante que la incertidumbre. En cada disco de BajoFondo buscan no usar las mismas fórmulas. ¿Cómo renovaron el proceso esta vez?
Gustavo: En este fue más sencillo, porque la idea, el concepto, era muy fuerte. Con los otros álbumes pasó algo interesante: nos sirvieron para desarrollar un estilo “bajofondero” que nos permitió crear una especie de aura en la que podemos ponernos a improvisar, a echar un palomazo, y hacerlo dentro de ese mismo lenguaje “bajofondero”. Con el tiempo fuimos desarrollando una forma de comunicarnos musicalmente que nos permite abordar distintos ritmos desde ahí: decir, por ejemplo, “vamos a tocar una cumbia bajofondera” o algo así.
Además, siempre hay una búsqueda de excelencia en lo que hacemos, y por eso nos lleva tiempo terminar las cosas. Pero bueno, estamos muy felices con el resultado. Escuchando el disco me imaginé muchas escenas.
La música termina siendo muy cinemática. Gustavo: Todo el mundo nos comenta eso. Siempre la música de Bajofondo tuvo esa característica cinematográfica, pero creo que en este álbum se siente todavía más.
Juan: También es un disco muy ecléctico. Aunque tiene un concepto musical de revisar la electrónica, la variedad de música es muy grande. Hay piezas ambient, música de baile muy pesada… es una paleta súper amplia.
Tenemos temas que pueden sonar en la radio al estilo hits, como ‘Se fue el sol’ con Cristian Castro, y otros mucho más herméticos, más de nicho. Bajofondo genera esos portales: se acerca a públicos distintos. Gustavo: Y creo que funciona para los dos lados.
Alguien puede entrar por un tema como el de Cristian Castro y después asomarse a la parte más experimental. Y también el que llega por lo experimental termina apreciando un tema pop. Siempre está esa versatilidad.
Yo lo veo como grandes mentes capaces de bajar y ordenar la enorme cantidad de influencias que llevan dentro. Gustavo: Qué bueno escuchar eso. Porque hay mucha música escuchada detrás.
Cuando escuchás un álbum nuestro te das cuenta de que la gente que lo hizo escuchó mucha música. Somos melómanos. ¿Cómo fue el proceso con Christian Castro?
Creo que es uno de los grandes vocalistas de la música en español y no se le da el crédito suficiente. Gustavo: Tremendo. Y fue determinante para elegirlo, porque sabíamos que tenía esa fuerza interpretativa y ese lado histriónico que el tema necesitaba.
Juan: Sí, además ya teníamos esta canción con un carácter medio synth-pop, medio new romantic, muy ochentero, un poco exagerado. Y nos preguntamos: ¿quién podría asumir esa voz? Ahí apareció el nombre de Cristian.
Además, él ha estado muy vinculado al Río de la Plata, viviendo entre Uruguay y Argentina, así que empezamos a verlo más seguido y terminó volviéndose parte del lenguaje habitual. Gustavo: Y más allá de su voz, es un artista muy interesante. Es fanático de Tool y tiene un grupo de heavy metal.
Juan: Sí. No es solo el “niño bonito” que canta pop y punto. Ese eclecticismo suyo nos resultó muy familiar.
Nosotros somos de ese nivel de amplitud. Gustavo: Y Bajofondo tiene eso: realmente no hay límites. Si está en el environment correcto, cualquier artista puede colaborar con nosotros.
Es un poco como en el cine: puede aparecer el que hace de mendigo, el millonario, el romántico o el guerrillero. La variedad de “actores” que podés usar es enorme.
Preguntale a la nota
Hacé preguntas y la IA responde usando solo este artículo
2 preguntas restantes · Respuestas basadas en el contenido del artículo
Recibí las noticias en WhatsApp
Seguí nuestro canal para recibir lo más importante del día, directo a tu celular.
Noticias Relacionadas

El diablo viste a la moda 2: revelan en México nuevo poster oficial a poco más de un mes de su estreno
La película tendrá nuevamente de protagonistas a Meryl Streep y Anne Hathaway en sus respectivos papales del primer filme nominado al Premio Oscar en 2007

Rating: cuánto midió la tercera gala de eliminación de Gran Hermano
El reality de Telefe fue seguido por más de 970 mil individuos según las nuevas métricas que difunde Ibope

Óscar 2026 refuerza seguridad ante alerta por posible ataque con drones vinculado a Irán
La próxima ceremonia de los Premios Oscar contará con un despliegue de seguridad reforzado en el Teatro Dolby de Hollywood

Conocé al reparto de DOC, la serie médica mexicana que arrasa en Netflix
Recientemente, llegó a Netflix la serie mexicana DOC, un drama médico que cuenta con un elenco de lujo. Esta producción ya se encuentra entre lo más visto en Argentina y actualmente tiene 40 episodios en la plataforma. La sinopsis reza: "Después de un intento de asesinato, Andrés Ferrara, jefe de medicina interna, pierde la memoria [...]
Comentarios
para dejar un comentario