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Algo personal

4 de abril de 2026Actualizado hace alrededor de 2 horas6 min de lectura2 lecturasComentarios

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Lo esencial
  • Resulta bochornoso verles fanfarronear, a ver quién es el que la tiene más grande. (De la canción compuesta por Joan Manuel Serrat). * * * Durante los años 90...
  • Me resultaba chocante que una parte significativa de la sociedad aplaudiera y hasta festejara la exhibición obscena de un hedonismo ordinario al tiempo que olvidaba y criticaba la contrastante figura republicana de Raúl...
  • Tres décadas después, en otro sentido, me sucede lo mismo con Javier Milei y ya no puedo apelar a la sabiduría de García Badaracco (1923-2010) para bucear en el inconsciente y descartar asociaciones injustas que motiven...
  • Pero quizá la expropiación del capital accionario que le devolvió al Estado el control del 51% de las acciones de YPF es el más opinable y, a juzgar por las consecuencias futuras...

Entre esos tipos y yo hay algo personal. Resulta bochornoso verles fanfarronear, a ver quién es el que la tiene más grande. (De la canción compuesta por Joan Manuel Serrat). * Durante los años 90, el tema excluyente en mis sesiones semanales de terapia con Jorge García Badaracco era el rechazo que me producía Carlos Menem en el ejercicio de la presidencia. Me resultaba chocante que una parte significativa de la sociedad aplaudiera y hasta festejara la exhibición obscena de un hedonismo ordinario al tiempo que olvidaba y criticaba la contrastante figura republicana de Raúl Alfonsín.

García Badaracco trataba de disipar mis temores que consistían en desconfiar de mi propio juicio bajo la sospecha de estar motivado en inconscientes prejucios elitistas y rechazo a lo popular. Tres décadas después, en otro sentido, me sucede lo mismo con Javier Milei y ya no puedo apelar a la sabiduría de García Badaracco (1923-2010) para bucear en el inconsciente y descartar asociaciones injustas que motiven mi percepción negativa hacia el Presidente. Cuando ayer se conoció la noticia de que la Cámara de Apelaciones de Nueva York dio la razón a Argentina en el juicio contra YPF, las primeras palabras de Milei fueron: “Tuvimos que venir a arreglar las cagadas del inútil, imbécil e incompetente de Kicillof”, y volví a sentir un rechazo visceral hacia el Presidente.

Se podría comprender que luego, en su cadena nacional, expresara que no comparte que se hayan expropiado las acciones que devolvieron el control de YPF al Estado y que propondrá modificar la ley de expropiaciones, por la incómoda situación de estar representando al Estado que con continuidad jurídica tuvo que defender ante la Justicia de otro país una política de un gobierno ideológicamente contrario al suyo. ¿Pero para qué haber dicho imbécil (débil mental, falto de inteligencia)? Puedo compartir su argumento sobre los costos económicos secundarios de una expropiación relevante como inhibidor de futuras inversiones extranjeras, pero es el tono inflamado el que impide siquiera poder coincidir en aquello que puede tener parte de la razón, que nunca es pura y absoluta en estas cuestiones.

Y esta vez, quien vino a explicar el origen del malestar que genera la disonancia entre ciertas ideas que parcialmente pueden ser compartidas con el rechazo emocional que produce el emisor fue el profesor de Gobierno y Política en la Universidad de Maryland de Estados Unidos y director de su Laboratorio Interdisciplinario de Ciencias Sociales Computacionales, cuyos trabajos fueron premiados por la Asociación Norteamericana de Ciencia Política, el argentino Ernesto Calvo, a quien oportunamente entrevisté el jueves y la edición de hoy de PERFIL publica su extenso reportaje. Allí Calvo sostiene: “Hace 30 o 40 años, cuando nos formamos muchos de los politólogos de nuestra generación, pensar que los afectos, el enojo, el apego que vemos en este momento de la política, pensar que tenía elementos afectivos, hubiera sido ridículo. (…) Todo empezó a cambiar hace alrededor de 15 años, cuando empezamos a notar que los votantes estaban considerando elementos afectivos en sus decisiones, que hace 30 o 40 años hubiéramos descartado”. En otro tramo del reportaje Calvo explica el fenómeno con un experimento: “Les preguntaba a todos mis estudiantes si percibían que el resto de la gente estaba más a la izquierda o más a la derecha, si se habían vuelto más extremos.

La mayoría de la gente decía que sí. Y después les preguntaba a ellos si se habían movido de donde estaban antes. Todos me decían que no.

Entonces yo les decía: cómo puede ser que todos se muevan hacia la izquierda y a la derecha, pero cuando le preguntamos a toda la gente, en general dice: “Yo estoy en el mismo lugar, los que se movieron son los otros”. Imaginemos que hay un globo terráqueo y que todos están clavados en el mismo lugar, pero lo que hacemos es inflarlo. Cuando lo inflamos, todos se alejan y todos ven a la gente más a la izquierda y más a la derecha.

Pero no es porque la gente se mueve más a la izquierda o a la derecha, sino porque el globo se infla. Entonces, ¿qué es lo que infla ese globo? Cuando hablamos de polarización afectiva, hablamos de un enojo que lo que hace es que las distancias percibidas con la gente aumentan.

Lo notable de esto es que lo podemos medir, podemos hacer escalas para mostrar cómo se hincha realmente, esto se llama asimilación y contraste, vemos literalmente cómo la gente se aleja de uno cuando está enojado y cómo percibimos que está más a la izquierda o a la derecha. Por ejemplo, hicimos lo siguiente: le mostramos unos tuits de Trump y de Hillary Clinton a encuestados en Estados Unidos, que no tenían que ver con política pública. En uno de los casos acusaba a Trump de ser un pedófilo.

En otro de los casos, acusaba a Hillary Clinton de ser una ladrona. Sin embargo, después de mostrarles esos mensajes, la gente percibía que la distancia entre los partidos era más grande. ¿Pero por qué era más grande si no tenía que ver con política pública?

Tenía que ver con crímenes, con acusaciones que son valorativas. Entonces, a partir de eso hemos hecho un montón de experimentos mostrando que si muestro enojo, si por ejemplo te grito ahora, en el momento en que te grito, la percepción de la distancia ideológica aumenta”. En síntesis (recomiendo la lectura completa del reportaje), lo personal cuenta.

La empatía acerca mientras que el insulto aleja. No es solo ponderación intelectual de ideas, la ponderación emocional también cuenta. Las emociones son parte integral del pensamiento y están intrínsecamente interconectadas con los procesos cognitivos. * No cabe ninguna duda de que el kirchnerismo generó una retórica antiempresa, antiinversión, contradictoria también con su voluntad de pago, e innúmeros problemas judiciales internacionales con la actualización de las tarifas de empresas de servicios públicos privatizadas en los años 90, como consecuencia de la pesificación asimétrica a comienzos de 2002, junto con la declaración de default de la deuda, problemas que lo precedieron.

Pero quizá la expropiación del capital accionario que le devolvió al Estado el control del 51% de las acciones de YPF es el más opinable y, a juzgar por las consecuencias futuras, incluyendo aunque parcialmente Vaca Muerta, el más beneficioso. Que Javier Milei, ni aun en las buenas noticias, pueda dejar de generar emociones negativas es también algo personal.

Fuente: Perfil|Fuente primaria|Editado por Tempranísimo IA

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